La tarde de este miércoles se tiñó de rojo en Centro Habana, cuando dos hombres fueron asesinados en plena calle, bajo la mirada atónita de vecinos y transeúntes. El hecho ha generado conmoción en redes sociales, donde la indignación y el miedo se mezclan con la impotencia ante un Estado que mira para otro lado.
Un video difundido por el exprisionero político José Daniel Ferrer captura la escena: cuerpos tendidos, bicicletas tiradas, y la gente alrededor, estupefacta y nerviosa, mientras la violencia se desarrolla sin control. “Lo acaban de asesinar”, se escucha decir a un testigo, enfocando el primer cuerpo sobre el asfalto. Minutos después, la situación se vuelve aún más escalofriante: otro hombre termina muerto en lo que parece una venganza instantánea, dejando claro que el terror urbano está fuera de control.
Según Ferrer, los hechos ocurrieron cerca de las cuatro de la tarde en la calle Águila, entre Reina y Estrella, una zona muy concurrida del municipio, lo que acentúa el dramatismo del doble crimen. Aunque no hay versión oficial de las autoridades, el opositor asegura que el origen estaría relacionado con el consumo de drogas, un problema que se ha disparado en barrios de la capital y otras ciudades.
El aumento de drogadicción y violencia en Cuba coincide con la crisis económica y social que el régimen no ha logrado controlar. Para muchos ciudadanos, hechos como este reflejan el colapso del tejido social, donde la inseguridad crece mientras las instituciones se concentran en mantener el control político y no en proteger a la población.
Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar. Usuarios expresan miedo, frustración e indignación, recordando tiempos en que Cuba era percibida como uno de los países más seguros del mundo. “Hasta que no tomen medidas con las drogas, no habrá descanso. Ya la gente tiene miedo de andar en la calle”, escribía una internauta, reflejando el sentimiento de muchos. Otros denuncian el abandono estatal: la policía más preocupada por la disidencia que por garantizar seguridad ciudadana.
El doble asesinato no es un hecho aislado. Aunque el régimen oculta cifras reales y controla la información, los reportes independientes, denuncias en redes y testimonios de vecinos muestran un auge de crímenes violentos, ajustes de cuentas y robos, que deja claro que la violencia se normaliza en la sociedad cubana.
Mientras el Estado guarda silencio, la ciudadanía graba, comenta y se alarma, pero también se resigna. La Cuba que alguna vez se enorgullecía de ser un país seguro parece perder ese atributo día tras día, y lo peor es que las autoridades siguen priorizando el control político sobre el bienestar social. La violencia no es ya un fenómeno aislado, sino una consecuencia de la descomposición general que nadie quiere enfrentar.










