El régimen cubano anda en plena carrera diplomática, buscando el respaldo de sus aliados de siempre —Rusia, China y Vietnam— mientras Estados Unidos aumenta la presión sobre el suministro energético de la isla, según informó la agencia EFE este miércoles.
La Habana enfrenta lo que describen como un “cerco energético”, que se ha intensificado en las últimas semanas. En este contexto, el canciller Bruno Rodríguez publicó en redes sociales que estaba en China como “enviado especial del Partido Comunista de Cuba y del Gobierno”, sosteniendo reuniones con altos funcionarios chinos.
Estos mensajes siguieron a otros recientes sobre su visita a Vietnam y una llamada telefónica con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov. Las imágenes compartidas por Rodríguez muestran que la delegación cubana no iba sola: lo acompañaban el general de Cuerpo de Ejército Roberto Legrá Sotolongo, jefe del Estado Mayor General y miembro del Buró Político del PCC, y el viceministro primero de Comercio Exterior, Carlos Luis Jorge.
Curiosamente, esta gira no se anunció previamente, rompiendo la costumbre de la diplomacia cubana, y no se ha aclarado si el recorrido continuará hacia otros aliados o “países amigos”.
En Vietnam, Rodríguez fue recibido por el secretario general del Partido Comunista, To Lam, y el presidente Luong Cuong. Según la prensa citada por EFE, To Lam reafirmó el respaldo a Cuba y aseguró que su país estaba dispuesto a ayudar “dentro de sus capacidades”. Vietnam se ha convertido en el segundo socio comercial de Cuba y el principal inversor de Asia-Pacífico en la isla, con un intercambio cercano a los 340 millones de dólares y un donativo reciente de 15 millones de dólares.
Durante su estancia en Vietnam, Rodríguez aprovechó para hablar por teléfono con Lavrov. En redes sociales, el canciller cubano agradeció la “solidaridad” de Rusia y el “histórico y firme rechazo” a las políticas de Washington contra la isla, sin dar más detalles sobre los temas tratados. Por su parte, la Cancillería rusa confirmó que se reafirmó su oposición a cualquier presión —económica o militar— sobre Cuba y alertó sobre un deterioro de la situación humanitaria.
Rusia sigue siendo un aliado político histórico desde la Guerra Fría y uno de los principales socios comerciales de la isla, con relaciones que ambos países califican de “asociación estratégica”. Recientemente, el ministro del Interior ruso, Vladimir Kolokóltsev, visitó Cuba y se reunió con Díaz-Canel y Raúl Castro, en un viaje que la isla describió como de “enorme significación”.
En China, Rodríguez sostuvo encuentros con el director de la Agencia Internacional de Cooperación (CIDCA), Chen Xiaodong, y con el jefe del Departamento de Enlace Internacional del Comité Central del Partido Comunista, Liu Haixing. A finales de enero, el presidente Xi Jinping aprobó un paquete de ayuda emergente a Cuba, que incluye 80 millones de dólares en asistencia financiera y 60.000 toneladas de arroz, la mayor donación de este tipo en años. China ya había entregado 100 millones de dólares en 2024 y, además, instó públicamente a Washington a poner fin “de inmediato” al bloqueo y las sanciones contra Cuba.
A pesar de la gira diplomática y los respaldos obtenidos, el régimen cubano sigue sin aclarar qué tipo de ayuda concreta espera recibir en medio de lo que describen como un asedio petrolero y creciente presión de Estados Unidos, dejando a la población cubana preguntándose si estas gestiones traerán soluciones reales o solo promesas.










