Una vez más, Donald Trump volvió a mencionar a Cuba en una entrevista con la prensa estadounidense, dejando claro que la dictadura cubana sigue bajo observación directa de la Casa Blanca. Pero esta vez no fue una referencia rutinaria ni un ataque frontal. Fue una frase corta, ambigua y cargada de intención política.
“Durante años se habló de esto, y ahora está ocurriendo”.
La declaración, hecha este miércoles durante una entrevista con NBC News, no pasó inadvertida. Trump aseguró que lo que durante décadas se discutió sobre Cuba finalmente está tomando forma, en aparente alusión a los cubanos expulsados o forzados al exilio por el régimen, y a la posibilidad de que, llegado el momento, puedan decidir si regresar a la isla.
“Tenemos decenas de miles de personas que fueron expulsadas de Cuba. Quizás quieran regresar. Van a tener esa opción”, afirmó el presidente. Y remató con la frase que encendió las alarmas en La Habana: “Durante años se habló de que esto pasaría, y ahora está ocurriendo”.
Aunque Trump no ofreció detalles ni precisiones, sus palabras abren varias lecturas. Para algunos, se trata de una señal temprana de ajustes en la política migratoria hacia Cuba. Para otros, es una referencia directa a escenarios posteriores a un eventual colapso del régimen, en un momento en que la isla vuelve a ocupar espacio en la agenda estratégica de Washington.
Más allá de la interpretación concreta, la carga simbólica es evidente. Por primera vez en décadas, desde el poder estadounidense se habla del exilio cubano no solo como consecuencia del castrismo, sino como actor de un posible futuro. Un mensaje que choca de frente con el discurso oficial de La Habana, que sigue tratando a los emigrados como “traidores” mientras depende de sus remesas para sobrevivir.
La mención de Cuba ocurre además en un contexto político sensible. La comunidad cubanoamericana en Florida, clave en el mapa electoral de Trump, observa con lupa cualquier movimiento relacionado con la isla. Cada palabra cuenta, y el presidente lo sabe.
Mientras el régimen cubano guarda silencio y evita comentar la frase, lo cierto es que Trump volvió a colocar a Cuba en el centro del tablero hemisférico. Y dejó flotando una pregunta incómoda para el poder en La Habana: ¿qué es exactamente lo que “está ocurriendo” y por qué ahora?
En un país donde el exilio fue impuesto a golpe de represión, cárcel y hambre, cualquier insinuación de retorno libre no es solo un tema migratorio, sino una amenaza directa al relato del régimen. Y eso explica por qué una frase tan breve puede pesar tanto.










