Camagüey estaría dando un paso más hacia el colapso. La escasez de combustible ya no es un rumor lejano, sino una crisis que estaría obligando a aplicar medidas de emergencia con impacto directo en la vida diaria de miles de personas, según información filtrada en redes sociales.
El periodista cubano José Luis Tan Estrada, desde el exilio, aseguró haber recibido confirmaciones de fuentes internas que apuntan a la suspensión del transporte interprovincial y a fuertes restricciones en los movimientos entre municipios. La razón es tan simple como brutal: no hay diésel ni gasolina.
Entre las decisiones que se estarían aplicando —aunque todavía sin anuncio oficial— figura también la suspensión de la venta de combustible en divisas a la población, una medida que deja claro hasta qué punto el régimen está racionando incluso lo que antes servía para recaudar dólares.
La crisis estaría alcanzando de lleno al sistema educativo. Según las filtraciones, se ajustarían los horarios docentes y estudiantes becados de otros municipios y provincias podrían ser enviados de regreso a sus casas, ante la imposibilidad de garantizar transporte y servicios básicos.
La cultura tampoco se salva. Eventos, jornadas artísticas y actividades programadas estarían siendo suspendidas o pospuestas, en otro golpe a una vida cultural ya reducida al mínimo por los apagones y la falta de recursos.
Lo más revelador es el silencio. Tan Estrada asegura que las medidas no se harían públicas hasta el regreso a Camagüey de la cúpula del Partido Comunista en la provincia, incluidos Walter Simón, Roberto Conde Silverio y Yaymir Victoria. El motivo no sorprende a nadie: miedo a que la información se filtre antes de tiempo y a la reacción popular que podría provocar.
Aunque ninguna autoridad ha confirmado oficialmente estas decisiones, la realidad del país habla por sí sola. Apagones interminables, falta de combustible y paralización de servicios se repiten de provincia en provincia, dibujando un escenario de deterioro acelerado.
Camagüey no sería un caso aislado. La Universidad de La Habana ya anunció ajustes drásticos por la crisis energética, y la Universidad de Holguín habría suspendido temporalmente las clases, según mensajes difundidos entre estudiantes.
Lo que ocurre en Camagüey es una señal más de que la crisis energética nacional está fuera de control. Sin transporte, sin gasolina y sin respuestas claras, la normalidad en Cuba es cada vez más un recuerdo.










