El aparato propagandístico del régimen vuelve a ponerse en marcha. El programa oficialista Mesa Redonda anunció una emisión “especial” este viernes para hablar de las supuestas medidas que el Gobierno adoptará ante la llamada “situación actual”, una frase gastada que ya en Cuba se traduce sin rodeos: más apagones, más escasez y más sacrificio para la gente.
La convocatoria llega en medio de una crisis energética brutal y de un país paralizado, pero el discurso oficial insiste en culpar a factores externos. Según el anuncio, el programa abordará el escenario como parte del “arreciamiento de las agresiones estadounidenses contra Cuba”, el comodín favorito del poder cuando la realidad se vuelve inmanejable.
Para esta emisión fueron anunciados el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga y los ministros de Trabajo, Transporte, Educación Superior y Educación. Es decir, los mismos cuadros de siempre, los mismos que llevan años administrando el desastre y ahora vuelven a cámara para “explicar” decisiones que casi nunca alivian la vida de nadie.
En la promoción difundida en redes sociales no se adelanta ni una sola medida concreta. No hay fechas, no hay cifras claras, no hay compromisos verificables. Solo la promesa de “informar”, una palabra que en la televisión estatal suele significar mucho discurso y cero soluciones reales.
La Mesa Redonda se presenta otra vez como un parte informativo, pero en la práctica funciona como un espacio de control del relato. Mientras los hogares cubanos pasan noches enteras sin corriente, el régimen apuesta por la retórica, los funcionarios bien peinados y las explicaciones abstractas que no resuelven el problema del arroz, el transporte ni el calor insoportable sin electricidad.
En un país agotado, donde la gente ya no cree en consignas ni en programas “especiales”, esta nueva emisión parece más de lo mismo: televisión para justificar el colapso, repartir culpas hacia afuera y preparar psicológicamente a la población para lo que viene… que casi siempre termina siendo peor.










