Ni el turismo, el supuesto “salvavidas” económico del régimen, logra escapar del colapso. La escasez de combustible ya está provocando cierres repentinos de hoteles en Cuba, incluso en polos turísticos clave como Cayo Santa María y Varadero, dejando a visitantes, trabajadores y operadores en la incertidumbre total.
“Estimado huésped: nos gustaría informarle que nuestro hotel cerrará pronto”. Con ese mensaje frío y sin explicaciones, los clientes del hotel Valentin Perla Blanca, en Cayo Santa María, fueron notificados este jueves por la mañana de que debían abandonar las instalaciones el mismo día, según reveló el periodista Adelth Bonne Gamboa. La orden fue clara: traslado inmediato al hotel Playa Cayo Santa María, con salida programada a las 4:00 p.m., porque el hotel debía cerrar de manera urgente.
De acuerdo con Bonne, ya son siete los hoteles que cerraron en un solo día en el cayo, todos sin ofrecer razones oficiales y concentrando a los huéspedes en una sola instalación. Ni los propios trabajadores sabían lo que estaba pasando. Simplemente recibieron la orden de cerrar operaciones esa misma tarde, una muestra más del nivel de improvisación con el que el régimen maneja una industria clave.
Fuentes consultadas por CubaCute Noticias apuntan a una realidad que el Ministerio de Turismo evita reconocer públicamente: ocupaciones bajísimas durante más de un año, en algunos hoteles con menos de 50 clientes, hacen insostenible mantener abiertos complejos gigantescos sin combustible ni recursos. “Llega un punto en que no tiene sentido seguir abiertos”, admitió una fuente vinculada al sector.
Pero la versión oficial choca con los testimonios de los propios turistas. Un huésped que viajaba desde Toronto a La Habana contó en redes sociales que, a solo minutos de aterrizar, fue informado de que su resort en Varadero estaba cerrando y que sería reubicado de emergencia. Al preguntar por las causas, una trabajadora fue directa: Trump, la falta de combustible y el miedo generado por las noticias. Todo junto. Sin maquillaje.
Otra fuente interna del Ministerio de Turismo confirmó a este medio que varios hoteles ya están cerrados o en proceso de cierre, incluyendo Dhawa Cayo Santa María, Valentín, Sol Cayo Santa María, Resonance, Patriarca Varadero y cuatro hoteles en Holguín. La estrategia del régimen sería mantener solo los hoteles más nuevos y las cadenas extranjeras como Meliá e Iberostar, mientras el resto se apaga en silencio.
En las cayerías del norte y del sur, la situación es similar. Instalaciones cerradas o trabajadores enviados a turnos forzados, con siete días encerrados en hoteles y siete días de descanso, una fórmula que deja claro que el turismo cubano ya opera en modo emergencia.
Lo que está ocurriendo desmonta otro de los grandes mitos oficiales. Ni las playas de postal ni los resorts de lujo pueden funcionar sin combustible, sin turistas y sin confianza. El régimen apostó todo al turismo y hoy ni siquiera eso puede sostenerse.










