El canciller cubano Bruno Rodríguez volvió a pedir paciencia y aguante este domingo, reconociendo que el país atraviesa un momento “especialmente complejo”. En un mensaje publicado en X, advirtió que el escenario será duro y que exigirá más sacrificios a la población, mientras, una vez más, colocó a Estados Unidos como principal responsable del deterioro económico y energético de la isla.
En su publicación, Rodríguez insistió en que la “agresión” de Washington contra Cuba no es nueva y que en los últimos años se habría intensificado, con un supuesto empeño en bloquear totalmente los suministros de combustible. Según el jefe de la diplomacia, el objetivo sería “doblegar la voluntad política de los cubanos”, algo que calificó de imposible, aunque acusó a quienes —según él— buscan causar el mayor daño posible al pueblo.
El canciller también volvió a sacar la carta del diálogo. Aseguró que la disposición del Gobierno a dialogar es “clara y conocida”, reiterada de forma pública y directa. Dijo además que Cuba cuenta con “solidaridad y apoyo internacional” y que no está “con los brazos cruzados”, una frase que suena hueca en un país paralizado por apagones, escasez y una economía en caída libre.
Sus palabras llegan en medio de una escalada de tensiones tras las medidas anunciadas por la administración de Donald Trump para endurecer la presión económica sobre La Habana, especialmente en el frente energético. En semanas recientes, el propio Rodríguez había hablado de una “emergencia internacional” y denunciado sanciones a terceros países que suministren petróleo a la isla, mientras la crisis interna se agrava con apagones, desabastecimiento y parálisis productiva.
La reacción en redes sociales no se hizo esperar. En X y Facebook, decenas de comentarios cuestionaron el llamado al sacrificio. “Hablas de sacrificio, pero siempre se sacrifica el pueblo, nunca los dirigentes”, escribió un usuario, resumiendo un sentir que se repite cada vez que el régimen pide aguante.
Otros pusieron en duda la idea de la “voluntad política” que menciona el canciller. “¿La voluntad de los cubanos? ¿Es en serio?”, preguntó un comentario. “Esa voluntad la ha doblado tu sistema con apagones, hambre y represión”, respondió otro, señalando directamente al modelo de poder.
También hubo críticas al discurso del diálogo. “Cuando dices ‘nuestra disposición al diálogo’, ¿a quiénes incluyes?”, cuestionó un internauta. “Hablas de diálogo mientras encarcelan jóvenes y persiguen al que piensa distinto”, apuntó otro, recordando casos recientes de represión.
En Facebook, muchos insistieron en que la crisis no puede seguir achacándose solo a factores externos. “Culpar a Estados Unidos es el recurso más viejo de un poder que se niega a mirarse al espejo”, escribió un usuario. Otro fue más directo: “Si Cuba estuviera bien gobernada, ninguna sanción la habría llevado al colapso”.
Algunos comentarios reclamaron cambios políticos de fondo. “Esto se resuelve con elecciones libres y pluripartidistas, algo normal en cualquier país”, escribió un internauta. Otro añadió: “La solución es que suelten el poder y dejen al pueblo escoger su destino”.
El cansancio social también quedó al desnudo. “No nos pidan más resistencia a una madre sin comida para sus hijos ni a un anciano que no puede dormir por los apagones”, escribió una usuaria. “Llevamos décadas sacrificándonos y seguimos peor”, resumió otro mensaje.
Ese hartazgo ya había aflorado en reacciones recientes a publicaciones de otros dirigentes del régimen, como cuando Miguel Díaz-Canel agradeció públicamente ayuda enviada por México y muchos cubanos respondieron preguntando hasta cuándo el país dependerá de auxilios externos sin resolver sus problemas estructurales. En ese contexto, el llamado a un “gran sacrificio” vuelve a evidenciar la brecha entre el discurso oficial y la realidad de una población agotada, a la que siempre le piden más… sin ofrecer soluciones reales.










