El actor cubano Alden Knight falleció este martes a los 89 años, según pudo confirmar esta redacción. Con su partida se apaga una de las trayectorias más largas y constantes de la radio, el teatro y la televisión en Cuba, construida a lo largo de más de seis décadas de trabajo ininterrumpido.
Nacido el 15 de agosto de 1936 con el nombre de Charles Alden Knight James, comenzó muy joven su vínculo con los medios como recitador y cantante en emisoras del oriente del país. Aquellos primeros pasos marcaron el camino de una vocación que más tarde se afianzaría en La Habana, donde desarrolló su carrera como actor profesional y figura habitual de la escena cultural.
A lo largo de su vida artística participó en más de un centenar de montajes teatrales y mantuvo una presencia sostenida como intérprete, conductor y formador. Su voz se volvió familiar para varias generaciones de oyentes en programas radiales dedicados a la divulgación cultural e histórica, mientras que en la televisión fue rostro recurrente de dramatizados y espacios de promoción artística.
El cine también contó con su trabajo en distintas etapas. Integró elencos de producciones cubanas e internacionales como El otro Cristóbal (1963), El bautizo (1968), Una mujer, un hombre, una ciudad (1978) y Lejos de África (1996), entre otros títulos que prolongaron su presencia en la pantalla durante décadas, incluso cuando la industria audiovisual del país atravesaba momentos de crisis y altibajos.
Paralelo a la actuación, Alden Knight desarrolló una labor constante como declamador y promotor de la poesía, con especial énfasis en la obra de Nicolás Guillén. Esa faceta lo llevó a escenarios, proyectos culturales y presentaciones públicas durante años, consolidando una imagen asociada a la palabra dicha con rigor y respeto por el texto.
A lo largo de su carrera recibió múltiples reconocimientos institucionales, entre ellos el Premio Nacional de Televisión, además de medallas y distinciones por su aporte prolongado a los medios y las artes escénicas. Más allá de los premios, su legado quedó en la memoria cotidiana del público, que lo vio y escuchó durante generaciones.
La trayectoria de Alden Knight atravesó épocas, formatos y públicos distintos, manteniéndose siempre activa entre escenarios, estudios de radio y sets de televisión. Con su muerte se cierra un capítulo importante de la historia cultural cubana, el de un actor que combinó interpretación, docencia y promoción cultural con una constancia poco común.










