La realidad de los profesionales de la salud en Cuba volvió a colarse en el debate público gracias a un video que no ha dejado indiferente a nadie. Ester, una joven médico identificada en redes sociales como @evairis.balbu, se hizo viral tras compartir algo tan cotidiano como revelador: una compra de alimentos pagada con su salario. Pero lo que parecía un simple “haul” terminó convirtiéndose en una radiografía cruda del sistema salarial en la isla.
En la grabación, la doctora no habla en abstracto ni se queda en quejas generales. Va directo a los números. Cuenta, muestra tickets y detalla que gastó 13.050 pesos cubanos en una compra bastante básica: un cartón de huevos, un kilo de azúcar, arroz, frijoles, dos paquetes de hígado de pollo y uno de muslos de pollo. Nada de lujos, nada de productos importados, solo lo mínimo para resolver la comida.
Lo más impactante no fue el monto… sino la duración. Según explica, esos alimentos apenas le alcanzan para unos 20 días. Es decir, ni siquiera cubre el mes completo. Y eso hablando únicamente de comida, sin sumar otros gastos inevitables de la vida diaria.
Porque ahí es donde el panorama se pone todavía más cuesta arriba. Ester cuenta que su salario no da para cubrir necesidades básicas como internet, transporte, ropa o productos de aseo personal. Gastos que para cualquier profesional en otro país serían normales, pero que en Cuba se convierten en un rompecabezas financiero.
Con total franqueza, la joven suelta otra realidad que muchos colegas comparten pero no siempre dicen en voz alta: “Por eso trabajo también en el sector privado”. Una confesión que refleja cómo incluso quienes tienen una de las profesiones más respetadas y exigentes deben buscar ingresos extra para poder sostenerse.
El contraste entre preparación y salario es brutal. El sueldo básico de un médico recién graduado en Cuba es de 5.060 pesos cubanos, lo que al cambio informal ronda apenas los 10 dólares mensuales. Una cifra que, por sí sola, ya dice mucho.
En su caso particular, recibe 1.140 pesos adicionales por estar cursando una especialidad médica. A eso se suman los pagos por guardias: 600 pesos si son de lunes a viernes, 1.100 los sábados y 1.150 los domingos. Normalmente realiza entre cinco y seis guardias al mes, lo que incrementa el ingreso… pero también el desgaste físico y mental.
Sin embargo, ni con ese esfuerzo extra logra estabilidad económica. La inflación y los precios disparados terminan devorando cualquier aumento. Trabajar más no necesariamente significa vivir mejor, y ese es uno de los puntos que más indigna a quienes reaccionaron al video.
La doctora cierra su testimonio con una frase que mezcla esperanza y agotamiento: “Espero que el sacrificio que hago estudiando neurocirugía me valga de algo un día”. Una oración corta, pero cargada de significado.
Porque detrás de su historia hay miles más: médicos, enfermeros, especialistas que sostienen el sistema de salud mientras lidian con carencias personales enormes. El video de Ester no solo se hizo viral por los números… sino porque puso rostro humano a una realidad que muchos conocen, pero pocas veces se muestra con tanta claridad.










