Presidenta de México confirma un segundo envío de ayuda humanitaria a Cuba «ante la crisis que atraviesa el país2

Redacción

México volverá a enviar ayuda humanitaria a Cuba. La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que un segundo cargamento de víveres saldrá hacia la isla y que los envíos se mantendrán hasta completar 800 toneladas de suministros, una cifra que refleja tanto el gesto solidario como la gravedad del momento que atraviesa el país caribeño.

Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que la embarcación utilizada en el primer envío regresará a territorio mexicano y posteriormente zarpará con un nuevo cargamento. La intención, según sus palabras, es sostener la operación de forma continua hasta alcanzar el volumen previsto, e incluso ampliarlo si las condiciones lo permiten.

El anuncio no pasa inadvertido en el contexto cubano. En una nación marcada por escasez crónica de alimentos, apagones prolongados y una economía en caída libre, cada barco con víveres se convierte en un salvavidas simbólico y material. La dependencia de la ayuda externa ya no es excepcional, sino parte de la rutina nacional.

Sheinbaum también dejó abierta la puerta a la participación de organizaciones civiles. Señaló que diversos grupos están organizando colectas de alimentos y que, de concretarse, esos insumos podrían integrarse a los cargamentos oficiales. Para ello, la Secretaría de Gobernación facilitaría la coordinación logística necesaria.

Más allá del lenguaje diplomático, la escena expone una realidad incómoda para el discurso oficial cubano. Mientras La Habana insiste en narrativas de resistencia y autosuficiencia, la isla continúa recibiendo asistencia internacional para cubrir necesidades básicas. La ayuda humanitaria termina funcionando como termómetro silencioso de la crisis interna.

La presidenta mexicana también abordó las recientes dificultades energéticas que afectan a Cuba, en particular las relacionadas con el combustible para aviación. Aclaró que los vuelos entre México y la isla se mantienen activos y que las aeronaves cargan turbosina en suelo mexicano antes de despegar. El mensaje fue claro: las operaciones aéreas no enfrentan restricciones desde ese frente.

La continuidad de los envíos subraya la magnitud del deterioro económico cubano. En cualquier país con un sistema productivo estable, recibir cargamentos de emergencia sería un hecho puntual. En Cuba, sin embargo, la llegada de ayuda extranjera se ha vuelto parte del paisaje estructural de la crisis.

El gesto mexicano, aunque significativo, no altera el diagnóstico de fondo. Las donaciones alivian tensiones inmediatas, pero no corrigen las causas profundas del colapso: baja producción nacional, distorsiones monetarias, infraestructura deteriorada y una crisis energética que arrastra al resto de los sectores.

En la práctica, la noticia deja una doble lectura. Por un lado, la solidaridad internacional intenta amortiguar el impacto social de la escasez. Por otro, confirma que la economía cubana sigue incapaz de sostener, por sí sola, el abastecimiento básico de su población.

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