Lo que vivió una familia en el pequeño poblado de Velasco, en Holguín, parece sacado de una escena de película… pero tristemente fue real. La historia, que ha dado la vuelta a redes sociales, muestra el momento en que un anciano cubano fue sepultado en un ataúd improvisado de cartón, debido a la falta total de recursos funerarios en la zona. La viuda, Juana Bruzón Cruz, contó entre dolor y lágrimas a Martí Noticias cómo fueron las horas más duras tras la muerte de su esposo, Salvador Martínez Almaguer, un hombre mayor que llevaba años lidiando con problemas de salud que poco a poco lo fueron apagando.
Según relató Juana, la pesadilla no terminó con el fallecimiento. Al contrario, fue ahí donde comenzó otro calvario. Su esposo murió en la vivienda, pero en el pueblo no había nada para enfrentar la situación: ni electricidad, ni carro fúnebre, ni ambulancia… y lo más impactante, ni siquiera un ataúd. “Aquí no había caja para enterrar a nadie. No había corriente, no había transporte, no había ambulancia, no había nada”, dijo, describiendo el abandono total que sintieron en ese momento tan doloroso.
Sin opciones y contra el tiempo, familiares y vecinos tuvieron que resolver como pudieron. Improvisaron un féretro utilizando cajas de cartón, algunas rescatadas de un refrigerador roto. Esa estructura improvisada fue la que sirvió para dar sepultura al anciano. El entierro se realizó de noche, sin carro fúnebre y alumbrados únicamente por linternas. Una escena que muchos han calificado como “surrealista”, pero que refleja la crudeza de la crisis que se vive en muchas zonas de la isla.
El caso ha vuelto a poner sobre la mesa el colapso de los servicios funerarios en Cuba. La escasez de ataúdes, los apagones constantes y la falta de transporte están complicando incluso los momentos más sagrados: despedir a un ser querido. Como si fuera poco, familiares que viven en el extranjero se enteraron tarde de la muerte, precisamente por los problemas de comunicación. Eso les impidió enviar dinero o gestionar ayuda para garantizar un entierro digno.
Uno de los sobrinos del fallecido no ocultó su indignación. “El funeral fue humillante y desgarrador”, expresó. También cuestionó que, después de toda una vida de trabajo, su tío terminara siendo enterrado en esas condiciones. Su frase fue la que más ha resonado en redes: “En Cuba ya ni morir es fácil”.
Por su parte, autoridades locales reconocieron que existen problemas con la disponibilidad de ataúdes y el transporte de madera, señalando los apagones, la falta de combustible y el deterioro de los vehículos como causas principales. Sin embargo, negaron que en la cabecera municipal se hayan realizado entierros en cajas de cartón, pese a que el caso quedó documentado en video y fotografías que circulan online.
La historia ha provocado una ola de indignación en redes sociales. Muchos usuarios aseguran que no es un hecho aislado, sino una realidad que se repite en diferentes provincias. Para muchos, este caso simboliza hasta qué punto la crisis económica y de servicios ha golpeado la vida —y también la muerte— de los cubanos de a pie.










