Escasez de combustible deja al turismo cubano sin su salvavidas

Redacción

Cuba acaba de recibir un golpe brutal en su ya frágil sector turístico: las principales aerolíneas canadienses están cancelando vuelos a la isla, dejando a miles de turistas varados y sacudiendo la economía que todavía depende en gran medida de este mercado. La escasez de combustible de aviación y los problemas operativos en los aeropuertos cubanos han terminado de complicar la situación, convirtiendo lo que parecía un verano normal para el turismo en un verdadero caos logístico.

El problema es grave porque Canadá no es un mercado cualquiera: es, con mucha diferencia, el mayor emisor de turistas hacia Cuba. Esto significa que cualquier interrupción masiva de vuelos desde ese país no es solo un inconveniente pasajero, sino un golpe directo al bolsillo del régimen y a la estabilidad de hoteles, agencias de viaje y todo el ecosistema turístico de la isla.

Air Transat fue la primera en dar la alarma. La aerolínea anunció la suspensión temporal de todos sus vuelos hacia Cuba hasta el 30 de abril de 2026, señalando que la escasez de combustible es la razón principal. Según su comunicado oficial, las reservas programadas entre el 11 de febrero y el 30 de abril serán canceladas automáticamente, y los pasajeros recibirán reembolso o podrán reprogramar sus viajes. Además, la compañía ya está preparando vuelos de repatriación para los turistas que se encuentran actualmente atrapados en la isla.

La situación se volvió aún más seria cuando Air Canada, la mayor aerolínea de Canadá, confirmó que suspendería sus vuelos hacia Cuba hasta el 1 de mayo, mientras organiza un operativo masivo para traer de vuelta a sus clientes. Se estima que unos 3.000 viajeros están actualmente en la isla con Air Canada, y más de 6.500 con Air Transat. Esto deja un total de más de 10.000 turistas canadienses afectados, con riesgo de quedarse varados si las aerolíneas no logran repatriarlos a tiempo.

WestJet, otra de las grandes del país, también intervino. La aerolínea señaló que durante la temporada invernal opera hasta 15 vuelos diarios hacia Cuba, pero que su prioridad inmediata es garantizar el regreso seguro de sus pasajeros, con la meta de concluir la repatriación antes del 16 de febrero. Lo que se estaba viendo como un flujo turístico normal se transformó en una carrera contrarreloj para evitar un desastre mayor.

La crisis no podría llegar en peor momento para Cuba. Según cifras publicadas por medios internacionales, el país pasó de recibir cinco millones de turistas en 2018 a apenas 1,8 millones en 2025, una caída de un 64 % en solo siete años. Y con el mercado canadiense representando cerca del 50 % de todos los visitantes extranjeros, la suspensión de vuelos desde ese país equivale a asfixiar a un sector que ya estaba al borde del colapso.

Hoteles con menos ocupación, vuelos cancelados, excursiones suspendidas y menos divisas entrando al país son solo la punta del iceberg. Mientras tanto, la isla sigue enfrentando apagones, escasez de combustible y una infraestructura turística deteriorada que dificulta cualquier intento de recuperación inmediata. La señal está clara: sin combustible, sin vuelos y sin turistas, el turismo cubano corre serio riesgo de entrar en caída libre.

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