Régimen desmiente audio viral que afirma que quedan «cinco días de combustible» tras lo cual Cuba entraría en un «paro nacional»

Redacción

El Gobierno Provincial de Las Tunas salió este jueves a apagar otro incendio, esta vez no en la red eléctrica, sino en las redes sociales. Las autoridades desmintieron la circulación de un audio viral que aseguraba que en Cuba apenas quedarían “cinco días de corriente”, que el país estaría en “cero de combustible” y que incluso se habría decretado un supuesto “paro nacional”.

En su nota informativa, el propio gobierno reconoció algo que ya nadie discute dentro de la Isla: la situación energética es crítica. Admitieron déficit de combustible, apagones prolongados y afectaciones visibles en el transporte y la vida diaria. Hasta ahí, poco nuevo bajo el sol.

El problema, según la versión oficial, es que el audio en cuestión “manipula” esos hechos y proyecta un escenario de colapso total que —afirman— no se ajusta a la realidad. Una afirmación que, vista desde cualquier barrio cubano, suena cuando menos optimista.

Porque si bien es cierto que el país no ha anunciado formalmente un apagón absoluto, también lo es que millones de cubanos viven desde hace meses bajo cortes eléctricos interminables. La diferencia entre “colapso total” y “crisis extrema” se vuelve, en la práctica, casi semántica.

El comunicado insiste en que la información sobre la crisis energética ha sido divulgada oportunamente por los canales oficiales. Al mismo tiempo, advierte que los contenidos alarmistas solo generan ansiedad, acaparamiento y desorden social. El discurso es familiar: la culpa recae en los rumores, no en las causas estructurales del desastre energético.

Las autoridades tuneras exhortaron a la población a informarse exclusivamente a través de medios estatales y “fuentes confiables”, y pidieron evitar la reproducción de noticias falsas. Sin embargo, en un país donde la información oficial suele llegar tarde, incompleta o cuidadosamente filtrada, la desconfianza ciudadana no surge por generación espontánea.

El gobierno provincial también reiteró su compromiso de mantener informada a la población “con transparencia y veracidad”. Una promesa que, en el contexto cubano, muchos reciben con escepticismo. La experiencia acumulada pesa más que cualquier frase institucional.

Mientras tanto, la realidad energética continúa golpeando sin pausa. Apagones diarios, horarios impredecibles y una infraestructura eléctrica visiblemente deteriorada siguen marcando el pulso del país. El desmentido oficial podrá frenar un audio, pero no apaga la oscuridad que domina la vida cotidiana.

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