La realidad del transporte en Cuba volvió a explotar en redes, esta vez por un video que captó un cara a cara bastante caliente entre un taxista particular y dos inspectoras. La escena ocurrió en plena capital y dejó al descubierto, una vez más, el choque constante entre los precios reales de la calle y las tarifas oficiales que intenta imponer el Estado.
El momento fue difundido por el periodista Mario J. Pentón, quien compartió las imágenes donde se ve el instante exacto en que las funcionarias revelan que viajaban de incógnito en el vehículo. Sí, se montaron como pasajeras comunes… y al bajarse sacaron la chapa de inspectoras.
En el video se aprecia cómo ambas mujeres, tras concluir el recorrido, se identifican formalmente y proceden a imponerle una multa al chofer. ¿El motivo? Haber cobrado un precio superior al establecido para ese tramo. El detalle es que no se trataba de cualquier taxi, sino de un clásico “almendrón”, esos carros antiguos que hoy sostienen buena parte del transporte informal en la ciudad.
Según lo que se escucha en la grabación, las inspectoras tomaron el taxi en Santiago de Las Vegas con destino hacia La Habana. Todo transcurrió con normalidad… hasta que llegó el momento de pagar. Ahí vino el giro inesperado.
“Papi, tú no puedes cobrar 600 pesos por ese tramo”, le dijo una de ellas tras revelar su identidad. La frase, con ese tono tan callejero, fue la que terminó viralizándose y dando título al debate en redes.
El conductor, lejos de quedarse callado, intentó defender su tarifa. Explicó que el precio del combustible está por las nubes y que no solo se trata de gasolina: también han subido los alimentos, las piezas de repuesto y prácticamente cualquier gasto asociado a mantener el carro funcionando.
Pero la explicación no cambió el resultado. La inspectora procedió a imponer la sanción de todos modos, aplicando la normativa vigente sobre tarifas del transporte privado.
Y aquí es donde entra el contexto que muchos cubanos conocen demasiado bien. El país atraviesa una crisis severa de combustible, con escasez tanto de gasolina como de diésel. Conseguirlos implica colas eternas, mercado informal o precios muchísimo más altos que los oficiales.
Por eso, muchos transportistas privados aseguran que no tienen otra opción que subir los pasajes. No lo ven como abuso, sino como supervivencia económica. De lo contrario —dicen— trabajar sería prácticamente a pérdida.
Durante el intercambio, el taxista cuestiona precisamente eso: la lógica de sancionar tarifas en un escenario donde el combustible es caro, inestable y difícil de conseguir. Una realidad que, según él, las propias autoridades conocen.
Como era de esperarse, el video corrió como pólvora en redes sociales. Los comentarios no tardaron en dividirse, aunque la mayoría mostró empatía hacia el chofer. Muchos usuarios criticaron que se fiscalice con tanta fuerza a trabajadores por cuenta propia mientras el transporte público estatal sigue presentando fallas graves, falta de rutas y largas esperas.
Al final, más que una simple multa, el episodio terminó reflejando el pulso diario entre la economía real de la calle y las regulaciones oficiales. Un choque que, mientras no cambien las condiciones de fondo, promete seguir dejando momentos tensos… y virales.










