Estados Unidos aplicó restricciones de visado al periodista oficialista cubano Pedro Jorge Velázquez, conocido en redes sociales como “El Necio”, en una medida que añade más voltaje al ya cargado clima entre Washington y La Habana.
Según reportes divulgados por Martí Noticias, el comunicador figura entre los primeros ciudadanos cubanos alcanzados por las acciones del Departamento de Estado dirigidas contra personas vinculadas a actos de hostigamiento e intimidación hacia diplomáticos estadounidenses en Cuba.
Las acusaciones giran en torno a presuntas acciones contra el encargado de negocios de la Embajada de EE. UU. en La Habana, Mike Hammer. En particular, se mencionan publicaciones que habrían expuesto información considerada sensible, incluyendo imágenes de vehículos y matrículas diplomáticas.
La decisión se conoció poco después de que el subsecretario de Estado Christopher Landau advirtiera públicamente que Washington identifica a quienes —según sus palabras— han participado en campañas de acoso contra representantes estadounidenses. El mensaje fue directo y sin rodeos.
El gobierno norteamericano sostiene que este tipo de conductas contraviene principios básicos del derecho internacional, que establece la obligación de garantizar condiciones seguras para el ejercicio de funciones diplomáticas, libres de presiones o intimidación.
En semanas recientes, la administración estadounidense ya había anticipado un endurecimiento de su postura frente a incidentes ocurridos en torno a la misión diplomática. Las nuevas restricciones migratorias se inscriben dentro de esa línea de respuesta.
Las medidas, de acuerdo con funcionarios citados en los reportes, pueden incluir cancelación de visados vigentes, inadmisibilidad para ingresar a territorio estadounidense y revisión de procesos migratorios en curso. Un golpe que, más que simbólico, tiene efectos prácticos inmediatos.
Washington también ha señalado que mantiene un proceso de documentación visual y verificación de individuos presuntamente implicados en actos considerados hostiles. La estrategia apunta a sostener posibles sanciones adicionales en el futuro.
Desde el ámbito político estadounidense, voces como la del congresista Mario Díaz-Balart respaldaron públicamente la decisión, reforzando la narrativa de que cualquier amenaza o presión contra funcionarios de EE. UU. tendrá consecuencias.
El episodio vuelve a subrayar el delicado equilibrio en las relaciones bilaterales. Mientras diplomáticos estadounidenses continúan sus contactos en la isla, las tensiones por incidentes de seguridad y confrontación política siguen alimentando fricciones constantes.










