Tienda online SuperMarket23 anuncia la suspensión de todas sus compras para Cuba por la crisis de combustible en la isla

Redacción

La crisis de combustible en Cuba continúa estrechando el margen de maniobra incluso para las plataformas de envíos y compras online. Esta vez, el golpe lo confirmó Supermarket23, una de las principales vías utilizadas por emigrados cubanos para abastecer a sus familiares en la Isla.

La empresa anunció la suspensión temporal de nuevos pedidos, argumentando que la escasez de combustible ha limitado su capacidad logística. En términos prácticos, el mensaje es simple: por ahora, solo podrán completar las órdenes que ya estaban en proceso.

El comunicado oficial describe un escenario operativo complejo, marcado por restricciones energéticas que afectan directamente la distribución. La prioridad declarada por la compañía es cumplir los compromisos previamente adquiridos, una decisión que intenta contener el impacto inmediato en los clientes.

Sin embargo, la medida refleja un deterioro más amplio. No se trata únicamente de retrasos o ajustes puntuales, sino de una interrupción que evidencia hasta qué punto la crisis energética ha comenzado a desarticular la cadena logística dentro del país.

Semanas atrás, la plataforma ya había advertido limitaciones parciales en varias provincias, manteniendo operaciones relativamente estables en La Habana y territorios específicos. La suspensión total de nuevos pedidos marca ahora un escalón superior en la gravedad del problema.

El contexto no deja demasiado espacio para sorpresas. La falta de combustible lleva meses afectando transporte, producción y servicios básicos. Lo que cambia es el alcance: ahora impacta con fuerza en un sistema que se había convertido en soporte esencial para miles de familias.

Para muchos hogares cubanos, las compras realizadas desde el exterior no son un lujo ni una comodidad. Representan una fuente crítica de alimentos y productos básicos en medio de una economía donde la oferta interna resulta cada vez más inestable.

La decisión de Supermarket23 se inserta en un patrón visible en otras empresas del sector. Restricciones, demoras y recortes comienzan a dominar un ecosistema comercial que depende casi por completo de la movilidad y la disponibilidad de energía.

Mientras tanto, la incertidumbre crece entre los usuarios. La pregunta ya no es cuándo llegará un pedido, sino si el sistema podrá sostenerse en medio de un escenario energético que sigue deteriorándose sin señales claras de alivio estructural.

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