Mike Hammer envía mensaje a Cuba en el cumpleaños de su madre y apunta al régimen por separar a miles de familias que viven separadas por su culpa

Redacción

El diplomático estadounidense Mike Hammer dejó este lunes un mensaje que, aunque personal en apariencia, resonó con fuerza política entre los cubanos. En medio de la celebración por el cumpleaños 91 de su madre, el jefe de la misión diplomática en La Habana aprovechó para recordar una herida que atraviesa a miles de familias en la isla.

Desde su cuenta en X, Hammer compartió una reflexión cargada de emoción. Mientras festejaba a su “Mami”, dijo no poder evitar pensar en los innumerables cubanos que viven separados de sus madres y seres queridos, una realidad que atribuyó directamente al sistema político cubano.

La frase, sencilla pero contundente, tocó una fibra sensible. La separación familiar ha sido durante años uno de los rostros más dolorosos de la emigración cubana, marcada por restricciones, trámites interminables y barreras que, para muchos, convierten el simple acto de reunirse en un privilegio casi imposible.

No es la primera vez que Hammer conecta lo personal con la realidad de la isla. Días atrás, el diplomático relató una experiencia que lo impactó profundamente durante una visita a Holguín. Allí conoció a una anciana cubana cuya historia, según confesó, le removió recuerdos íntimos.

La mujer, de avanzada edad, vivía en condiciones que reflejan sin adornos la crudeza de la crisis económica cubana. Una vivienda precaria, piso de tierra, techo de palma y una cocina de leña componían el escenario. Una postal que, lejos de ser excepcional, resulta tristemente familiar en muchas zonas del país.

Hammer explicó que aquel encuentro lo conmovió porque le recordó a su propia madre. No fue un comentario casual. Fue una manera de subrayar el contraste entre discursos oficiales y la realidad que enfrentan miles de cubanos, especialmente los más vulnerables.

El intercambio quedó documentado en las plataformas oficiales de la Embajada de Estados Unidos en Cuba. Las imágenes muestran al diplomático conversando con la anciana, escuchando su historia y observando de cerca las limitaciones materiales que definen su día a día.

La mujer, visiblemente agradecida, expresó su reconocimiento por la ayuda recibida. Un gesto que vuelve a poner sobre la mesa un tema incómodo para el régimen: la dependencia creciente de asistencia externa en un país que durante décadas ha sostenido un relato de autosuficiencia y resistencia.

El episodio también alimentó el debate en redes sociales. Para algunos, se trató de un acto genuino de empatía. Para otros, de un recordatorio incómodo sobre las carencias estructurales que el discurso oficial intenta relativizar.

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