Incendio de gran magnitud consume varias viviendas en el poblado holguinero de San Germán en medio de la noche y en pleno apagón

Redacción

Un incendio sacudió San Germán, en el municipio Urbano Noris, Holguín, y redujo a cenizas varias viviendas en las inmediaciones del parque Las Américas. Las llamas no dieron tregua. En cuestión de minutos, tres casas quedaron completamente destruidas, en una escena que muchos vecinos describen como angustiante y demasiado familiar en la Cuba de hoy.

No hubo víctimas fatales, y esa es la única nota de alivio en medio del desastre. Pero detrás de ese dato frío queda la historia real: familias que lo perdieron todo, pertenencias consumidas por el fuego y una comunidad mirando, impotente, cómo se desmorona lo poco que tanto cuesta levantar en la Isla.

Hasta ahora, las causas del siniestro siguen sin explicación oficial. Otra vez el mismo libreto. Mientras tanto, fueron bomberos del Comando #6 de Holguín, junto a residentes de la zona, quienes enfrentaron el incendio. Cubanos de a pie, echando mano a cubos, mangueras improvisadas y pura voluntad, en un país donde la precariedad también llega a las emergencias.

Desde la estructura política local no tardaron las declaraciones. Se insistió en que no hubo pérdidas humanas y en que se logró salvar “una cantidad significativa de bienes materiales”. El contraste es inevitable. Para quienes vieron arder sus hogares, hablar de objetos rescatados suena casi cruel cuando las paredes, los techos y la seguridad básica desaparecieron en humo.

A la zona acudieron dirigentes provinciales y autoridades del territorio. Intercambios, recorridos, presencia institucional. La liturgia habitual tras cada tragedia. Sin embargo, entre los afectados la preocupación es otra: dónde dormirán, cómo recomponer una vida interrumpida de golpe, cuánto demorará cualquier ayuda concreta más allá de la foto y el parte oficial.

El incendio no solo estremeció a los damnificados. Buena parte del vecindario permaneció concentrada en el parque Las Américas, siguiendo de cerca las labores de extinción y tratando de entender cómo, en medio de apagones constantes, redes eléctricas envejecidas y viviendas vulnerables, estos episodios se repiten con inquietante frecuencia.

Las autoridades informaron que ya fueron identificados los locales que se entregarán a las familias afectadas. Promesas que, en el contexto cubano, siempre conviven con la duda. Porque en un país marcado por la escasez crónica de materiales, el deterioro habitacional y la burocracia, la reconstrucción rara vez es rápida ni suficiente.

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