Isreal Rojas reconoce que la policía cubana es un «órgano represivo» a servicio del régimen

Redacción

Israel Rojas, rostro visible de Buena Fe y habitual defensor del poder en La Habana, soltó una frase que no pasó por debajo de la mesa. En plena entrevista sobre consumo de drogas entre jóvenes, el músico utilizó un término que dentro de Cuba suele ser territorio prohibido cuando se habla de instituciones nacionales.

Todo ocurrió al recordar su etapa en un preuniversitario de Marianao. La conversación giraba en torno a prevención, experiencias educativas y códigos generacionales. Rojas destacó la efectividad de los intercambios entre estudiantes y jóvenes con problemas de adicción, subrayando que el mensaje cala más cuando se habla “en el mismo idioma”.

El cantante describió esas dinámicas como algo positivo, cercano, casi pedagógico. Según explicó, escuchar testimonios de vida dentro del propio grupo etario tiene un impacto que ningún folleto oficial logra. Hasta ahí, un discurso perfectamente alineado con la narrativa institucional.

Pero en medio de esa explicación apareció la frase que encendió las redes. Rojas afirmó que el problema de las drogas no puede abordarse solo desde la salud pública o la educación. Y en esa enumeración incluyó a los llamados “órganos represivos”.

El detalle no es menor. En el lenguaje político cubano, esa expresión suele reservarse para referirse a cuerpos de seguridad extranjeros. Escucharla aplicada, aunque sea indirectamente, al contexto interno genera ruido. Mucho más cuando proviene de un artista identificado durante años con el discurso oficial.

Lo curioso es que Rojas no matizó ni corrigió sus palabras. La frase quedó ahí, desnuda, flotando en el aire digital. Para algunos, fue un simple desliz verbal. Para otros, un reconocimiento involuntario que contradice la retórica habitual del poder.

La Policía Nacional Revolucionaria, subordinada al Ministerio del Interior, es presentada por el Estado como garante del orden y la legalidad. Sin embargo, su actuación ha sido duramente cuestionada dentro y fuera de la Isla. Las denuncias por detenciones arbitrarias, uso excesivo de la fuerza y represión de protestas han marcado la percepción ciudadana en los últimos años.

Desde las manifestaciones del 11 de julio de 2021, los señalamientos contra las fuerzas de seguridad se multiplicaron. Organizaciones de derechos humanos y testimonios de cubanos han documentado operativos, arrestos y procesos judiciales que muchos califican de represivos. El Gobierno, por su parte, insiste en que se trata de acciones legítimas frente a intentos de desestabilización.

En ese contexto, las palabras de Israel Rojas adquieren un peso simbólico difícil de ignorar. No se trata de un opositor ni de una voz crítica habitual, sino de alguien que históricamente ha cerrado filas con la versión estatal de los hechos.

El comentario ha desatado interpretaciones diversas. Hay quienes creen que el músico utilizó la expresión como parte de una enumeración automática, sin intención política. Otros ven en la frase un reflejo incómodo de una realidad que el discurso oficial evita nombrar.

Mientras tanto, el debate coincide con un momento en que las autoridades intensifican operativos antidrogas. El Ministerio del Interior reporta decomisos, investigaciones y procesos penales, en medio de un fenómeno que el propio Estado reconoce en aumento.

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