Una cubana residente en España puso a hervir las redes tras soltar un dato que, para muchos, resume la realidad económica de la Isla en una sola cifra. El viaje en auto desde el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, hasta Pinar del Río puede costar 300 dólares. Sí, en la misma Cuba donde los salarios oficiales apenas alcanzan para sobrevivir.
Geylis, pinareña de pura cepa y con una comunidad considerable de seguidores en Facebook, no escondió su asombro. En un video que rápidamente comenzó a circular, expresó su incredulidad ante lo que considera un precio fuera de órbita. La reacción fue tan espontánea como comprensible: trescientos dólares por un trayecto nacional.
La comparación que lanzó terminó de avivar la candela digital. Según comentó, esa tarifa supera incluso el costo de algunos pasajes entre La Habana y Madrid. Una frase que, más allá del tono coloquial, conectó de inmediato con la frustración de miles de cubanos acostumbrados a lidiar con precios cada vez más desconectados de la realidad interna.
El debate no tardó en tomar cuerpo. No se trataba solo del monto, sino del contexto. La carretera hacia Pinar del Río, ampliamente conocida por su deterioro, se convirtió en parte central de la discusión. Para la joven, el estado del trayecto y la falta de incentivos visibles hacen aún más difícil digerir la cifra.
Entre risas y comentarios, Geylis ironizó sobre la experiencia del viaje. Describió la ruta como una de las menos atractivas del país, algo que sus seguidores entendieron perfectamente. Pero detrás del humor, el mensaje de fondo resultaba evidente: moverse dentro de Cuba se ha vuelto un privilegio.
La crítica también apuntó a la lógica de los precios en divisas. En un país donde la mayoría de la población cobra en pesos cubanos, las tarifas en dólares generan una sensación de exclusión permanente. La dolarización informal del transporte no es novedad, pero cada nuevo caso viral reabre viejas heridas.
Las reacciones en redes reflejaron la diversidad de opiniones que suele acompañar estos temas. Algunos usuarios intentaron justificar la cifra aludiendo a la escasez de combustible, un problema crónico que ha distorsionado completamente el mercado de servicios. Otros, sin rodeos, calificaron el costo de absurdo.
No faltaron tampoco los comentarios cargados de sarcasmo, proponiendo alternativas tan imposibles como caminar largas distancias o lanzarse al autoestop. Humor criollo, sí, pero también síntoma de una realidad donde las opciones de movilidad son cada vez más limitadas.










