¿Qué se sabe sobre la empresa china con sede en Cuba que anuncia vender tanques de 25 mil litros de gasolina por más de 85 mil dólares?

Redacción

En medio de una crisis energética que tiene al país contra la pared, salió a flote una movida que no ha pasado desapercibida. Una compañía china con operaciones en La Habana comenzó a traer combustible a la Isla, pero con una condición que ya es casi marca registrada del sistema: pago en dólares.

La firma, identificada como Fujian Trebor Trading Company, estaría ofertando gasolina y diésel en volúmenes nada modestos. Se habla de cargas de 25.000 litros, cifras que suenan grandes en un país donde el ciudadano de a pie vive entre colas interminables y estaciones vacías.

Los precios, según la publicidad que circuló en redes y espacios de compraventa, tampoco son discretos. El litro puede rondar los 2,50 USD si el cliente pone su propio isotanque, y sube hasta 3,45 USD cuando entra en juego el depósito completo. Combustible hay, pero solo para quien tenga divisas, una postal que ya se repite demasiado en la economía cubana.

La historia empezó a rodar públicamente tras varios anuncios digitales que llamaron la atención del ecosistema privado. Medios como Diario de Cuba se hicieron eco de la oferta, y desde ahí la bola cogió velocidad.

Lo que más ruido genera no es solo la venta en moneda dura, sino el entramado que la sostiene. Aunque se trata de una empresa extranjera, los negocios interesados no pueden cerrar trato directo. El camino, como casi todo en la Isla, pasa por una entidad estatal: Quimimport.

El mecanismo descrito por 14ymedio pinta un escenario muy familiar. Primero, el aspirante debe “calificarse” como cliente. Después, esperar la famosa “propuesta comercial”. Y entre una cosa y la otra, un rosario de requisitos técnicos y certificaciones que convierten cualquier gestión en una carrera de obstáculos.

Aparecen documentos de Planificación Física, validaciones contra incendios, verificaciones metrológicas y declaraciones juradas. La burocracia de siempre, solo que ahora aplicada al acceso a combustible. Nada fluye sin el visto bueno del aparato estatal, incluso cuando el dinero no sale del Estado.

Desde el discurso oficial se insiste en que ese combustible es únicamente para uso propio, sin margen para reventa. En la práctica, esto reduce el alcance real de la medida y la encierra en un grupo muy específico: empresas con músculo financiero en dólares. Para el resto del país, la escasez sigue siendo la norma.

Otro ángulo que añade picante al asunto es el origen del carburante. La agencia EFE reportó que los envíos procederían tanto de Estados Unidos como de otros mercados regionales, transportados en tanques estandarizados a bordo de buques de carga. Una operación que contrasta con las advertencias de Washington hacia quienes negocien crudo con Cuba.

Mientras tanto, la compañía china promociona sus tarifas sin demasiados rodeos. Todo ocurre en un contexto donde el Gobierno cubano asegura buscar soluciones, pero la realidad cotidiana sigue marcada por apagones, déficit y dolarización selectiva.

Investigaciones periodísticas también apuntan a que, aunque la empresa no aparece registrada como entidad estadounidense, sí habría tenido vínculos comerciales con compañías de ese país durante años. Puertos como Miami o Los Ángeles figuran en bases de datos aduaneras, lo que añade otra capa de interrogantes.

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