Rusia le desmonta la historia al régimen y emite comunicado advirtiendo que no han enviado ningún cargamente de petróleo a Cuba

Redacción

La Embajada de Rusia en Cuba salió este domingo a cortar de raíz un rumor que ya rodaba con fuerza en redes. El supuesto comunicado sobre un envío de 200.000 barriles de petróleo a la isla fue calificado sin rodeos como falso.

Desde sus canales oficiales, la sede diplomática dejó claro que la información no tiene respaldo alguno. Según precisaron, la Cancillería rusa no ha publicado nada parecido, desmontando así una narrativa que muchos cubanos recibieron como un posible salvavidas en medio de la crisis energética.

El mensaje no fue tibio. La representación rusa insistió en que se trata de contenido engañoso y llamó a consultar únicamente fuentes institucionales. En otras palabras, bajaron el telón sobre una versión que había generado expectativas en un país desesperado por combustible.

El desmentido llega en un momento particularmente sensible. Cuba arrastra apagones crónicos, déficit de carburantes y una economía prácticamente paralizada, un cóctel que convierte cualquier noticia sobre petróleo en material altamente inflamable.

Durante horas, el texto atribuido al Ministerio de Asuntos Exteriores ruso circuló como pólvora digital. Prometía un suministro inmediato de crudo, justo lo que millones de cubanos quisieran escuchar tras meses de penurias eléctricas.

Pero mientras en redes se armaba el revuelo, en el tablero internacional aparecía otro elemento que añadía más leña al fuego.

Días antes, la agencia Bloomberg había reportado movimientos del buque Sea Horse, señalando que la embarcación estaría en ruta hacia Cuba. El detalle no pasó inadvertido: se hablaba de combustible de origen ruso, un dato que inevitablemente disparó especulaciones.

Según ese informe, el navío transportaría alrededor de 200.000 barriles de gasoil. No es un volumen menor, especialmente para un país donde el diésel resulta vital para el transporte, la generación eléctrica y buena parte de la actividad económica.

Bloomberg apuntó además que el buque habría recibido la carga mediante una transferencia de barco a barco frente a Chipre. Datos de la firma Kpler Ltd. reforzaban la hipótesis de que se trataría de gasóleo ruso.

El movimiento, de confirmarse, tendría un peso geopolítico evidente. No solo por la magnitud del cargamento, sino por el contexto de sanciones y restricciones que rodean al régimen cubano en materia energética.

Ahí es donde la historia se pone interesante. Por un lado, Moscú niega el comunicado viral. Por otro, reportes de inteligencia marítima y medios financieros hablan de un buque cargado de combustible rumbo a la isla.

Hasta ahora, el Kremlin no ha emitido ninguna confirmación pública que respalde de forma directa los detalles mencionados en esos reportes. El único pronunciamiento oficial visible ha sido, precisamente, el desmentido de la Embajada.

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