En medio de las tensiones que no paran entre La Habana y Washington, Cuba salió al ruedo para aclarar su papel en la lucha contra el narcotráfico. El coronel Juan Carlos Poey, jefe de la Dirección Antidrogas del Minint, habló claro y sin rodeos: según él, Cuba no es ninguna amenaza para Estados Unidos.
La respuesta llegó tras los comentarios del expresidente Donald Trump, quien calificó a la isla como una “amenaza excepcional” para la seguridad nacional de EE.UU. En conferencia de prensa, Poey fue directo: “Cuba no es una amenaza para Estados Unidos” y agregó que, más bien, la isla funciona como un “muro de contención” contra el narcotráfico que viene desde Sudamérica.
El coronel explicó que, a pesar del bloqueo energético y las sanciones, Cuba sigue cumpliendo su rol en la región. “Aún en estas circunstancias seguimos protegiendo a Estados Unidos de ese mal que son las drogas”, afirmó, enfatizando que si algo fallara en la capacidad de Cuba para actuar, quienes deberían preocuparse serían los estadounidenses.
Para respaldar sus palabras, Poey destacó que en 2025 se decomisaron 1,9 toneladas de drogas en la isla, sobre todo en rutas marítimas utilizadas por los traficantes, muchas de ellas con destino a EE.UU. Según él, esto demuestra que Cuba cumple un papel clave en la seguridad regional, evitando que los cargamentos lleguen a tierra estadounidense.
Pero, como siempre, no todo es tan simple. Trump y sus aliados justifican las sanciones alegando vínculos de Cuba con países como Rusia, China e Irán, reforzando su narrativa de “amenaza”. Por su parte, el gobierno cubano insiste en que no produce ni almacena drogas y que no representa ningún peligro para Estados Unidos.
Sin embargo, mientras Cuba intenta proyectar cooperación y responsabilidad, la realidad interna no se puede ocultar: apagones prolongados, transporte colapsado y hospitales con recursos limitados afectan la vida diaria de los cubanos. La escasez de combustible y electricidad también podría impactar acuerdos bilaterales, como el de salvamento marítimo que ayuda a embarcaciones en problemas cerca de la isla.
La ubicación estratégica de Cuba en rutas marítimas clave hace que su rol sea importante no solo para los cruceros y barcos estadounidenses, sino para el tráfico regional en general. Aun así, muchos ciudadanos, dentro y fuera de la isla, siguen cuestionando la transparencia del régimen y su supuesta cooperación con mafias y el delito.










