El ex agente de inteligencia cubano René González volvió a ocupar titulares tras sus recientes declaraciones en la televisión estatal. Durante una intervención en el programa Mesa Redonda, el también figura recurrente del discurso oficial aseguró que Estados Unidos atraviesa “una crisis terrible”, una afirmación que no tardó en generar reacciones dentro y fuera de la Isla.
Con el tono habitual de los espacios oficialistas, González presentó a la sociedad norteamericana como sumida en profundas tensiones internas. En su análisis, deslizó además una crítica directa hacia Washington, sugiriendo que mientras intenta convertir a Cuba en un “estado fallido”, debería concentrarse en sus propios desafíos.
El comentario no pasó inadvertido, sobre todo por el contexto en el que fue pronunciado. Cuba enfrenta hoy una crisis económica y energética sin precedentes, marcada por apagones prolongados, escasez de combustible y un deterioro visible en servicios básicos. Una realidad que el ex espía apenas mencionó.
Lejos de centrar su discurso en la situación doméstica, González insistió en expresar preocupación por el escenario político estadounidense. Afirmó que ciertos sectores en ese país podrían intentar sustituir al actual presidente Donald Trump por el secretario de Estado Marco Rubio, una posibilidad que describió en términos alarmantes.
Según sus palabras, ese eventual cambio representaría un desenlace “terrible”. Sin embargo, el ex agente no ofreció detalles concretos ni explicó qué fuerzas políticas tendrían la capacidad real de impulsar semejante movimiento. La afirmación quedó así flotando en el terreno de la especulación.
El mensaje encaja sin fricciones en la narrativa tradicional del régimen cubano. Desde hace décadas, el discurso oficial ha presentado a Estados Unidos como fuente central de presiones, conflictos y amenazas. Una constante retórica que reaparece en momentos de crisis interna.
Las declaraciones llegan además en un período particularmente complejo para la Isla. Las restricciones en el suministro de petróleo y la escasez de combustibles han agravado la ya frágil situación energética, afectando transporte, producción y la vida cotidiana de millones de cubanos.
En este escenario, los comentarios del ex espía contrastan con las preocupaciones más inmediatas de la población. Mientras los ciudadanos lidian con apagones y carencias, las tribunas oficiales insisten en centrar la atención en conflictos externos y tensiones geopolíticas.
René González, recordado como uno de los llamados “Cinco Héroes” por el aparato propagandístico estatal, cumplió condena en Estados Unidos tras su arresto en 1998. Desde su regreso a Cuba, se ha mantenido como figura visible en medios oficiales, defendiendo sistemáticamente la línea del Gobierno.
Su reciente intervención refuerza una dinámica conocida. Señalar crisis ajenas mientras se minimizan los problemas propios, un recurso recurrente en el discurso político cubano que continúa generando escepticismo entre amplios sectores de la sociedad.










