El reconocido locutor cubano Rolando Zaldívar decidió hablar sin rodeos sobre el momento más complejo de su vida. Lo hizo en Miami, ante las cámaras del proyecto Conducta Dade, y su testimonio ha generado una fuerte reacción dentro de la comunidad cubana.
En el material difundido, Zaldívar enfrentó directamente los rumores y videos que han circulado en redes. Sin dramatismos innecesarios, soltó una confesión que dejó a muchos helados: reconoció que ha estado lidiando con un problema de adicción.
“Yo soy frontal”, afirmó. Acto seguido admitió que ha estado consumiendo desde hace aproximadamente un año. Sus palabras no sonaron ensayadas ni calculadas. Sonaron a alguien que ya está cansado de cargar con el peso del silencio.
Lejos de justificar su situación, el exlocutor dejó entrever un punto de quiebre. “Creo que ya es hora de cambiar”, expresó, en una frase que muchos interpretaron como una señal clara de que busca salir del ciclo que lo ha arrastrado.
En otro momento del testimonio, utilizó una imagen cruda pero reveladora. Habló del precipicio. Dijo que puede ser “tremendo loco”, pero que cuando uno ve el abismo de cerca, instinctivamente intenta echar hacia atrás. Nadie quiere desaparecer en su propio desastre.
El mensaje más contundente llegó después. “Salvarse es la opción que nos queda”, afirmó. Una frase corta, pero cargada de significado. Según explicó, cuando se toca fondo, solo queda levantarse.
La historia reciente de Zaldívar ya había encendido alarmas. En noviembre de 2025 fue arrestado en Miami por hurto menor y posesión de cocaína, un episodio que rápidamente se viralizó tras la difusión de su ficha policial. La imagen provocó conmoción. Muchos apenas podían reconocer en aquel rostro deteriorado a una voz histórica de la radio cubana.
Días después, su hijo, José Michael Zaldívar, salió al paso de especulaciones. Agradeció el apoyo recibido, pero desmintió versiones sobre supuestas recaudaciones de fondos. Aclaró que no existía ninguna campaña económica vinculada a su padre.
Mientras tanto, Conducta Dade informó semanas más tarde que había logrado contactar al exlocutor. El objetivo, según explicaron, era acompañarlo en medio de una situación evidentemente difícil.
Las más recientes declaraciones han desatado una avalancha de reacciones en redes sociales. Predomina un sentimiento de empatía, mezclado con tristeza. Muchos usuarios han destacado que reconocer el problema ya es un paso enorme.
Otros apelan a la fe, a la voluntad, a la posibilidad real de reconstrucción. También abundan los mensajes cargados de nostalgia. No son pocos los que recuerdan su etapa en Disco Fiesta 98, cuando su voz formaba parte de la banda sonora cotidiana de miles de cubanos.
Hoy el escenario es otro. Mucho más duro. Mucho más humano. Rolando Zaldívar no ha detallado públicamente qué camino seguirá en su proceso personal, pero dejó algo claro: no se resigna a quedarse en el fondo.










