“Así está Cuba”: la imagen frente a un hospital en La Habana que nadie puede ignorar

Redacción

“Así está Cuba”. No es una frase lanzada al aire ni una exageración para buscar clics. Es la descripción cruda de una imagen que habla por sí sola. Frente al Teatro Piti Fajardo, instalación perteneciente al Hospital Clínico Quirúrgico Comandante Manuel Fajardo, varias personas aparecen acostadas en el suelo, a la intemperie, intentando descansar como pueden.

La escena fue captada en La Habana y muestra a hombres y mujeres durmiendo directamente sobre el piso. No hay colchonetas, no hay bancos improvisados, no hay protección contra el sereno. Según el testimonio enviado, se trataría de personas que esperan atención médica especializada o familiares que acompañan a pacientes ingresados. En cualquier caso, el panorama es alarmante.

De acuerdo con la carta recibida, muchos podrían ser pacientes provenientes de otras provincias. Gente que viaja kilómetros y kilómetros hasta la capital para realizarse una consulta, un examen o incluso una intervención quirúrgica. Porque cuando se trata de salud, no queda otra que moverse, aunque el bolsillo no alcance y el cuerpo esté débil.

El denunciante no se guardó nada. “A los jefes del hospital no les importa tener gente así frente a su centro laboral”, escribió, dejando caer una crítica directa a la falta de sensibilidad institucional. Y remata con algo que suena más a súplica que a reproche: “al menos un poco de solidaridad podría existir”.

La realidad es que el problema no empieza ni termina en la puerta del hospital. La falta de transporte eficiente entre provincias obliga a muchos cubanos a viajar con días de antelación para no perder su turno médico. Y una vez en La Habana, aparece otro obstáculo: el alojamiento. Los precios de las rentas superan por mucho el salario medio en pesos cubanos (CUP), haciendo prácticamente imposible pagar una habitación por varias noches.

¿Qué alternativa queda entonces? Dormir en el piso. “El destino que tienen que pasar es dormir en el piso, con riesgo de enfermarse más de lo que ya están”, lamenta el lector. Una frase que resume el absurdo: personas que buscan sanar, expuestas a empeorar su condición por no tener dónde pasar la noche.

La denuncia también lanza una pulla directa al programa oficialista Con Filo, conocido por cuestionar a los medios independientes y acusarlos de tergiversar la realidad del país. “Sería bueno que lo justifiquen en Con Filo”, escribió el autor del mensaje, dejando claro el contraste entre el discurso y lo que se vive en la calle.

La imagen de personas durmiendo en el suelo frente a un hospital no solo evidencia el deterioro del sistema nacional de salud. También expone el colapso del transporte interprovincial, la precariedad económica y la falta de soluciones reales para quienes más lo necesitan.

Mientras el discurso oficial insiste en las “conquistas” sanitarias, la escena frente al hospital cuenta otra historia. Una historia de ciudadanos que, para ejercer un derecho básico como recibir atención médica, tienen que convertir la acera en dormitorio. Y esa, guste o no, también es Cuba hoy.

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