Canadá prepara ayuda a Cuba en plena crisis energética… ¿de verdad?

Redacción

El Gobierno de Canadá confirmó este lunes que está elaborando un “plan de asistencia” para Cuba, justo cuando la Isla sufre la peor crisis energética en décadas y Washington redobla la presión para cortar su acceso a petróleo. El anuncio llega en medio de apagones constantes, escasez de combustible y una economía literalmente exhausta.

La ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Anita Anand, declaró ante la prensa que Ottawa está trabajando en una propuesta de apoyo, aunque no quiso soltar detalles concretos sobre qué tipo de ayuda sería ni cuándo estaría lista. “Estamos preparando un plan de asistencia, pero aún no podemos dar más detalles”, dijo, dejando a todos con la duda sobre qué vendrá realmente.

La confirmación se produce tras días de declaraciones oficiales canadienses señalando que están “monitoreando de cerca” la situación en Cuba. Según esas mismas fuentes, les preocupa que la creciente escasez de combustible pueda desencadenar una crisis humanitaria si no se toman medidas urgentes.

El anuncio ocurre justo cuando Estados Unidos intensifica su estrategia de presión. La administración del presidente Donald Trump ha aumentado las medidas para bloquear la entrada de petróleo a la Isla, incluyendo el que llegaba desde Venezuela, su tradicional aliado energético.

Según reportes de medios internacionales, la Casa Blanca ha llevado a cabo una campaña vigorosa para impedir que buques con crudo se acerquen a puertos cubanos. Trump, en declaraciones recientes, afirmó que “Cuba fracasará muy pronto” y acusó a Venezuela de no haber enviado últimamente ni combustible ni recursos financieros a la Isla.

Este endurecimiento de sanciones ha dejado a Cuba prácticamente sin combustible. Observadores internacionales han señalado que, en la práctica, la situación se asemeja a un bloqueo petrolero casi total, con embarcaciones perseguidas y vigiladas para impedir el suministro de crudo.

Las consecuencias no se han hecho esperar. Los precios de los alimentos y de los servicios de transporte han subido, y la grave falta de combustible ha causado apagones prolongados en gran parte del país. La vida cotidiana de los cubanos se ha convertido en una lucha diaria por conseguir agua, electricidad o simplemente poder mover un vehículo.

La ONU advirtió que si no se satisfacen las necesidades energéticas de Cuba podría desatarse una crisis humanitaria de grandes proporciones. A su vez, la oficina de derechos humanos de Naciones Unidas criticó algunas acciones recientes de Washington en la región, calificándolas de potencial violación del derecho internacional, en particular la operación en la que fue capturado el ex presidente venezolano Nicolás Maduro.

En la práctica, la crisis ya golpea todos los aspectos de la vida en la Isla. El Gobierno cubano se ha visto obligado a suspender la venta de diésel al público para intentar reservar lo poco que queda para hospitales y servicios esenciales. Los apagones han afectado el bombeo de agua, han parado centros de trabajo y han complicado aún más el abastecimiento de alimentos en un país que depende casi por completo de importaciones.

Expertos consultados por medios como CBC News advierten que Cuba podría quedarse completamente sin petróleo en cuestión de semanas. Según esos análisis, el país necesita alrededor de 90.000 a 100.000 barriles diarios para mantener su funcionamiento básico, cifra imposible de alcanzar solo con ayuda puntual o donaciones externas.

La crisis no sólo perjudica a los cubanos. También ha afectado negocios con inversión extranjera. Por ejemplo, la minera canadiense Sherritt, principal socio extranjero en la explotación de níquel y cobalto en Moa, anunció la suspensión temporal de sus operaciones por falta de combustible.

Otro sector que empieza a resentirse es el turismo, pilar clave de la economía cubana. Canadá históricamente ha sido el mayor emisor de visitantes hacia la Isla. Sin embargo, ante la falta de combustible y la consecuente reducción de vuelos, más de 27.900 viajeros regresaron a casa antes de que varias aerolíneas canadienses suspendieran operaciones hacia Cuba.

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