La tranquilidad en Los Olivos duró poco. Este martes, el descubrimiento de restos óseos en un refugio frente a la escuela primaria Arcelio Suárez Bernal puso a correr comentarios, sospechas y ese nerviosismo que en Cuba se enciende rápido cuando aparece algo fuera de lo común.
Horas después, llegó la versión oficial. Autoridades de Sancti Spíritus aseguraron que los restos no son humanos, una aclaración que buscó apagar la inquietud inicial que ya circulaba entre vecinos y padres preocupados por la cercanía del hallazgo con el centro escolar.
La información se hizo pública a través de Facebook, en la página de Radio Sancti Spíritus. El reporte fue atribuido al periodista Yosdany Morejón Ortega y respaldado por Nairobis Puig González, especialista del Departamento de Medicina Legal del territorio.
Según la funcionaria, la evaluación preliminar indicó que los huesos pertenecen a un animal todavía sin identificar. Ni rastro de restos humanos, enfatizó la comunicación difundida por el medio estatal.
Pero en la calle, como casi siempre, la noticia tuvo otro ritmo. El simple hecho de que aparecieran huesos en un área tan sensible desató inquietud inmediata. No es para menos: en un país donde la información suele llegar filtrada y tardía, cualquier suceso extraño prende alarmas.
Las autoridades señalaron que la investigación sigue abierta. El objetivo, dijeron, es determinar la especie exacta y aclarar cómo los restos terminaron en las inmediaciones de la escuela. Una explicación técnica que intenta cerrar el episodio, aunque deja preguntas flotando.
Radio Sancti Spíritus adelantó que se ofrecerán más detalles cuando concluyan los estudios periciales. El guion habitual: esperar, confiar y aguardar la próxima nota informativa.
Mientras tanto, en Los Olivos, el susto inicial ya forma parte del anecdotario del barrio. Primero la preocupación, luego la desmentida, una secuencia demasiado conocida en la dinámica informativa cubana.
Porque más allá de la confirmación médica, el incidente vuelve a evidenciar un patrón repetido: la población se entera por rumores, reacciona con incertidumbre y después recibe la versión oficial como cierre definitivo.
Al menos por ahora, queda descartado cualquier vínculo con restos humanos. Y aunque la calma regresa, persiste ese sabor raro que dejan estas historias en la Isla, donde cada aclaración institucional suele convivir con la desconfianza ciudadana.










