¡Ultima Hora! Ministerio del Interior reconoce que se han quedado sin tarjetas para confeccionar los carnés de identidad y culpan al bloqueo

Redacción

En Cuba ya casi nada sorprende, pero la realidad siempre logra subir la apuesta. Esta vez, la propia Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería del Ministerio del Interior reconoció la falta de tarjetas para confeccionar los carnés de identidad, un documento esencial para cualquier trámite cotidiano.

La explicación oficial vuelve a girar en el libreto conocido. El organismo atribuye la situación al “recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero” de Estados Unidos. Sin embargo, para el ciudadano de a pie, el problema es mucho más simple y más crudo: no hay carnés.

Ante la imposibilidad de emitir nuevas identificaciones, las autoridades informaron que quienes hayan solicitado su documento por pérdida, deterioro o cambio de dirección deberán conformarse, si lo necesitan, con una Certificación de Identidad. Un papel provisional en lugar del documento oficial.

El mensaje intenta transmitir normalidad administrativa, pero el trasfondo refleja otra postal del colapso material que atraviesa el país. En una nación donde casi todo requiere mostrar el carné, depender de certificaciones temporales añade más incertidumbre a la vida diaria.

Las oficinas de trámites, según la nota, seguirán recibiendo solicitudes tanto de carnés como de tarjetas de menor. La diferencia es que los titulares no obtendrán el documento físico, sino otra certificación. Más papeles, menos soluciones reales.

Como paliativo, el MININT aseguró que los documentos de identidad actuales mantendrán su vigencia, incluso si están vencidos, siempre que permitan identificar claramente al portador. Una medida que evidencia hasta qué punto la escasez condiciona la propia legalidad burocrática.

En la práctica, esto significa que carnés en formato de libreta o versiones plastificadas antiguas continuarán circulando. No por modernización, sino por pura necesidad. La improvisación convertida en norma institucional.

La situación también deja entrever un problema estructural que rara vez se discute en la narrativa oficial. La emisión de documentos básicos depende de insumos que el Estado no logra garantizar de manera estable, algo que se repite en múltiples sectores.

Mientras tanto, la población queda atrapada en otro limbo administrativo. Quien pierda su carné o necesite renovarlo no tiene certezas sobre cuándo podrá obtener uno nuevo. Todo queda condicionado a la llegada futura de materiales.

El anuncio promete que, una vez existan los insumos necesarios, se reanudará la producción de los documentos. Pero en la experiencia cubana, ese tipo de frases suele venir acompañado de largas esperas y escasa información concreta.

Para canalizar dudas o inquietudes, la institución habilitó un correo electrónico y un número telefónico. El gesto protocolar contrasta con el malestar que este tipo de noticias genera en una sociedad agotada por carencias constantes.

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