Pifia total: Uno de los cubanos que aparece en la lista del régimen de los «invasores» arrestados se encuentra en Miami y deja claro que el MININT miente

Redacción

Mientras el régimen cubano difundía su versión sobre el presunto enfrentamiento armado en aguas de Villa Clara y publicaba con bombos y platillos la lista de detenidos, uno de los señalados apareció… pero no en una celda, sino desde Estados Unidos.

Roberto Azcorra Consuegra, incluido por el Ministerio del Interior como arrestado tras el incidente, aseguró públicamente que no solo no estuvo en esa lancha, sino que ni siquiera se encuentra en Cuba. Y lo dijo claro, sin rodeos.

En conversación con el activista Eliecer Ávila, Azcorra afirmó que reside en territorio estadounidense desde hace años y que su nombre fue colocado en la lista oficial sin fundamento. Explicó que salió de Cuba en 2017, tras una travesía que incluyó Bahamas, y que actualmente vive bajo asilo político en EE.UU.

La sorpresa fue mayúscula. Según su testimonio, el régimen lo presentó como detenido cuando él está libre, trabajando y viviendo fuera del país. “¿Cómo pueden confirmar algo así si yo no estoy allí?”, cuestionó, dejando en evidencia lo que considera una falta total de rigor… o algo peor.

Azcorra sostiene que las autoridades cubanas tienen acceso a sus datos desde que nació en la Isla. Por eso le resulta incomprensible —o sospechoso— que lo incluyan en un parte oficial sin verificar dónde se encuentra realmente. “Eso no es un error pequeño, eso te puede afectar la vida”, vino a decir en la conversación.

Durante el intercambio, Ávila deslizó una hipótesis que ha encendido más alarmas: la posibilidad de que el régimen haya usado información previa de una organización infiltrada para confeccionar la lista sin comprobar identidades actuales. Es decir, publicar nombres “por adelantado” asumiendo que determinadas personas estarían implicadas.

Azcorra no negó conocer a algunos de los involucrados. Se identificó como activista y admitió haber coincidido con varios de ellos en el pasado. Pero insistió en que no participó en ninguna operación ni viajó a Cuba recientemente.

También reveló que ha recibido decenas de llamadas de medios interesados en entrevistarlo. Sin embargo, ha optado por la prudencia debido a la delicadeza del asunto. Asegura que hay aspectos que no puede comentar mientras el caso esté en desarrollo.

Lo que sí quiso dejar claro es algo básico: no está muerto, no está herido y no está detenido. Algo que, según la narrativa oficial, debería ser incuestionable si realmente se tratara de una investigación seria.

El propio Azcorra dejó abierta la posibilidad de que exista otra persona con nombre similar, señalando que en las imágenes difundidas habría alguien cuyo nombre coincide parcialmente con el suyo. Pero incluso si fuera una confusión, el fallo sería grave.

Y ahí es donde el asunto se pone feo para el régimen. Porque si la primera lista oficial ya presenta inconsistencias, la credibilidad del resto del relato empieza a tambalearse.

“Ya la primera versión tiene una mentira”, comentó Ávila en la conversación. Y no es una acusación menor.

Desde Estados Unidos, Azcorra insiste en que incluir su nombre sin pruebas ni verificación demuestra una ligereza preocupante. Subraya que para confirmar la identidad de alguien en un hecho tan delicado se requieren evidencias claras: presencia física, documentación, pruebas concretas.

El caso añade un nuevo capítulo a la controversia en torno al enfrentamiento en Villa Clara y alimenta las dudas sobre la transparencia del proceso. Porque cuando un nombre señalado por la dictadura aparece vivo y hablando desde el extranjero, algo no cuadra.

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