Hay videos que duran segundos… y otros que se quedan dando vueltas en la cabeza todo el día. Este es uno de esos. En plena Cuba, un grupo de jóvenes decidió que si la lluvia iba a convertir la calle en un río, entonces ese río se iba a convertir en pista de surf. Sí, leíste bien. Una calle llena de agua… y también de basura.
El clip, que ya está rodando fuerte en TikTok y otras redes, muestra a un muchacho cubano haciendo algo que nadie esperaba: deslizarse sobre una tabla improvisada en medio de una corriente que atraviesa la vía tras un aguacero intenso. El responsable de subir las imágenes fue el usuario @ellocodeplaya, y desde entonces el video no ha parado de compartirse.
En las escenas se ve al joven surfeando con total naturalidad. Va descalzo, con unas gafas de buceo colocadas sobre la cabeza como si estuviera listo para lanzarse al mar, pero en vez de olas tiene una calle completamente anegada. El agua corre con fuerza y él se impulsa con una cuerda, mientras varios niños y adolescentes lo rodean corriendo, gritando y riéndose como si estuvieran en plena competencia playera.
La tabla no es precisamente de fibra de vidrio ni comprada en tienda deportiva. Es de madera, sujeta con clavos, hecha a puro invento. Aun así, el “surfista” logra mantener el equilibrio mientras avanza varios metros por la corriente. La calle, convertida en un pequeño canal urbano, parece sacada de una escena surrealista. A ambos lados se notan contenedores de basura desbordados y desechos flotando, arrastrados por el agua sucia.
Y ahí es donde el video deja de ser solo gracioso y empieza a decir algo más profundo. Porque sí, hay creatividad, ingenio y ganas de divertirse en medio del caos. Pero también hay una realidad evidente: el sistema de drenaje en muchos barrios cubanos está en condiciones críticas. Basta una lluvia fuerte para que las calles se transformen en ríos improvisados cargados de basura.
En varios momentos del clip, el joven consigue deslizarse con bastante estabilidad mientras dos amigos corren delante de él sosteniendo la cuerda que le sirve de impulso. La escena parece coreografiada, hasta que inevitablemente pierde el equilibrio y cae al agua. Lejos de drama, lo que se escucha son carcajadas. Nadie parece alarmado. Todo es juego… al menos en apariencia.
Las reacciones en redes no se hicieron esperar. Muchos usuarios aplauden el ingenio y el sentido del humor ante la adversidad. “El cubano convierte cualquier problema en diversión”, comentan algunos. Otros, sin embargo, ponen el foco en los riesgos: esas aguas pueden estar contaminadas, cargadas de bacterias y desechos, con el peligro sanitario que eso implica.
Las inundaciones urbanas no son un hecho aislado. En numerosas localidades del país, cada temporada de lluvias trae las mismas imágenes: calles convertidas en ríos, alcantarillas colapsadas y montones de basura flotando. El deterioro de la infraestructura hidráulica y la acumulación de desechos crean el escenario perfecto para que cualquier aguacero termine en caos.
Al final, el video del joven surfeando en una calle llena de basura es mucho más que un momento viral. Es la mezcla perfecta entre resiliencia criolla y precariedad estructural. Entre la risa y la preocupación. Entre el “qué clase invento” y el “esto no debería pasar”. Y por eso, precisamente, es el video del que todos están hablando.










