“Volvimos a los 90”: el invento casero que está salvando cocinas en Cuba

Redacción

“Volvimos a los 90”. Con esa frase, que para muchos cubanos pesa más que cualquier titular, una joven encendió no solo un fogón improvisado, sino también la memoria colectiva de toda una generación. En medio de la actual escasez de combustible en la isla, volvió a aparecer ese espíritu de inventiva que marcó los años más duros del llamado Período Especial.

La protagonista de esta historia es una creadora que en TikTok se identifica como Rossy Guajira Natural. En un video que rápidamente comenzó a circular, mostró cómo fabricar un pequeño fogón casero capaz —según explica— de mantenerse encendido hasta 24 horas sin usar gas, queroseno ni corriente eléctrica. En un país donde cocinar se ha convertido en un reto diario, eso suena casi milagroso.

“Volvimos a los años 90 en Cuba, pero lo importante es no quedarse sin cocinar”, escribió en la descripción del clip. Y esa frase resume perfectamente el sentir de muchas familias: no se trata de nostalgia, se trata de supervivencia. Porque cuando falta el combustible, no hay mucho espacio para lamentos; toca resolver.

La joven explicó que anteriormente había compartido cómo hacer un pequeño reverbero usando una lata de atún, ideal para preparar café o té. Pero aquella versión generó críticas porque utilizaba aceite, un producto que hoy en día es casi un lujo en muchos hogares cubanos. Aprendiendo de los comentarios, decidió buscar una alternativa más eficiente y menos dependiente de recursos escasos.

Esta vez presentó lo que llamó su “mini torrichelli”. Aclaró que no es un invento suyo, sino un método antiguo que muchos usaron en los 90 y que ahora vuelve a cobrar sentido. El dispositivo se construye con una lata metálica rellena de aserrín bien compactado y con un orificio central que permite que el aire circule y facilite la combustión. Simple, barato y, sobre todo, funcional.

En el video se puede ver el momento en que enciende el centro del recipiente. Poco a poco, el fogón genera una llama constante. Encima coloca unas barras metálicas que sirven de soporte para ollas o jarros. Según explica, con ese sistema se puede cocinar cualquier alimento o simplemente calentar agua durante horas. “La cuestión es resolver con lo poco que hay”, dice mientras muestra cómo funciona.

Más que un tutorial, el video se siente como una clase de resiliencia. “Inténtalo, no me creas; inténtalo para que veas que ahí puedes cocinar… está el día entero prendido. Así le calenté el agua a mis niños hoy”, comenta. Y ahí está la clave: detrás del invento hay una madre tratando de garantizar algo tan básico como agua caliente para sus hijos.

Además, anunció que el paso a paso completo está disponible en su canal de YouTube, ampliando así el alcance de una solución que muchos ya empiezan a considerar necesaria.

Las reacciones no tardaron. En redes sociales, numerosos cubanos comentaron que ellos mismos usaron métodos similares durante la crisis de los años 90. Lo que parecía parte del pasado vuelve a convertirse en presente. Tres décadas después, la escasez de combustible y los apagones prolongados obligan otra vez a miles de familias a improvisar.

El “truco casero” no es solo una manualidad viral. Es un reflejo claro de la realidad actual: cuando faltan recursos, la creatividad se convierte en herramienta de supervivencia. Y así, entre latas recicladas y aserrín, Cuba vuelve a mirar hacia atrás para poder cocinar en el presente.

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