El régimen cubano sigue empujando al país hacia una peligrosa narrativa de guerra mientras millones de personas sobreviven entre apagones, hambre y escasez extrema. Esta vez, la polémica explotó después de que la jefa del Partido Comunista en Granma, Yudelkis Ortiz, publicara —y posteriormente eliminara— información sobre una inquietante “Guía Familiar para la Protección ante una Agresión Militar”.
Aunque el contenido desapareció rápidamente de redes oficiales, el documento completo ya circula fuera del control del régimen. Y lo que contiene parece más un manual de supervivencia de guerra que una orientación civil normal.
La guía, elaborada por la Defensa Civil cubana, incluye instrucciones detalladas sobre cómo actuar ante bombardeos, explosiones y ataques militares. Todo bajo el lema oficial de “proteger, resistir, sobrevivir y vencer”.
Mientras tanto, la mayoría de los cubanos hoy apenas logra proteger un poco de comida de los apagones.
Entre las recomendaciones del documento aparece la preparación de mochilas familiares de emergencia con agua potable, alimentos listos para consumir durante tres días, medicamentos, documentos personales y hasta juguetes para distraer a niños pequeños durante una eventual crisis militar.
Sí, juguetes… porque el régimen ya habla abiertamente de escenarios de guerra mientras miles de familias no tienen ni leche para sus hijos.
La guía también orienta identificar posibles refugios ante ataques aéreos, mencionando sótanos, túneles y zanjas profundas como lugares de protección. Incluso ofrece instrucciones sobre qué hacer si no hay tiempo para esconderse: acostarse boca abajo, cubrirse la cabeza y abrir la boca para reducir daños provocados por ondas expansivas.
La escena parece salida de una película bélica soviética de los años 70… solo que esto está ocurriendo en la Cuba real de 2026.
El documento dedica además varias páginas completas a primeros auxilios en escenarios de combate. Explica cómo improvisar torniquetes para detener hemorragias, atender fracturas, tratar quemaduras y organizar suministros médicos básicos dentro de los hogares.
También recomienda tener listas vendas, mascarillas, pomadas, gasas y tijeras, advirtiendo incluso cuánto tiempo puede permanecer colocado un torniquete sin aflojarse.
Mientras el pueblo intenta conseguir una aspirina en las farmacias vacías, el Estado ahora reparte manuales sobre cómo detener hemorragias de guerra.
Todo esto forma parte de una campaña política y propagandística que el régimen ha venido intensificando desde principios de año bajo el discurso de la “preparación para la defensa”. La guía fue presentada oficialmente dentro del movimiento “Mi Barrio por la Patria”, vinculado a planes civiles ante un eventual “Estado de Guerra”.
Y claro, como siempre, el mensaje final del documento insiste en mantener la disciplina, obedecer órdenes de los Consejos de Defensa y sostener la resistencia revolucionaria frente a cualquier agresión externa.
La narrativa del miedo vuelve a ocupar el centro del discurso oficial.
La tensión política aumentó tras recientes declaraciones de Donald Trump sobre Cuba, incluyendo comentarios donde mencionó la posibilidad de colocar un portaaviones estadounidense cerca de la isla para presionar al régimen y forzar cambios políticos.
Desde entonces, La Habana ha respondido con una escalada de mensajes militares, publicaciones del MINFAR, discursos de confrontación y llamados constantes a prepararse para escenarios de guerra.
Pero mientras arriba hablan de invasiones y resistencia heroica, abajo la realidad cubana sigue siendo mucho más devastadora que cualquier amenaza externa.
Apagones de más de veinte horas, hospitales colapsados, escasez brutal de alimentos, falta de medicamentos y un éxodo masivo que continúa vaciando el país de jóvenes.
Y en medio de ese desastre nacional, el régimen decide repartir manuales para sobrevivir bombardeos.
Muchos cubanos ven esta campaña como otro intento desesperado del castrismo de mantener cohesionada a su base política mediante el miedo, el conflicto permanente y la sensación de amenaza externa.

