El actor cubano Alejandro Cuervo volvió a quedar en el ojo del huracán luego de lanzar unas declaraciones que encendieron las redes sociales y desataron una lluvia de críticas, sobre todo entre cubanos dentro y fuera de la isla. Todo explotó después de que cuestionara a quienes desde Miami apoyan una posible intervención militar o medidas más agresivas contra el régimen cubano, justo cuando el presidente estadounidense Donald Trump volvió a hablar de “liberar” Cuba y aumentar la presión contra la dictadura.
Cuervo intentó colocarse en una posición moral contra cualquier escenario de guerra, pero su mensaje terminó provocando el efecto contrario. Para muchos cubanos, el problema no fue solamente lo que dijo, sino desde dónde lo dijo y las condiciones privilegiadas que, según miles de comentarios, disfruta dentro de un sistema que aplasta al ciudadano común mientras protege a determinadas figuras públicas.
“¿Cómo van a desear desde Miami, con aire acondicionado, una guerra en Cuba?”, comentó el actor. También aseguró que quienes apoyan una salida de fuerza están dejando que el odio pese más que la propia familia que aún vive en la isla. La frase rápidamente comenzó a circular en redes y terminó siendo utilizada por perfiles alineados con la narrativa oficialista del Partido Comunista, que intenta presentar cualquier postura dura contra el régimen como un acto de odio hacia el pueblo cubano.
Pero la respuesta no demoró ni un segundo. Decenas de usuarios le fueron arriba acusándolo de tener un discurso completamente desconectado de la realidad que viven millones de cubanos entre apagones eternos, hambre, salarios destruidos y falta de medicamentos. En buen cubano: la gente sintió que estaba hablando desde una burbuja.
Muchos comentarios apuntaron directamente a los negocios y al nivel de vida del actor. Además de su carrera en la televisión, Cuervo ha estado vinculado a emprendimientos privados relacionados con charcutería, mientras que su esposa, la odontóloga Arletis Rodríguez, figura como propietaria de una juguetería en Miramar, una de las zonas más exclusivas de La Habana.
Para sus críticos, todo eso lo coloca muy lejos del cubano de a pie que hoy no tiene ni cómo resolver la comida del mes. Y claro, cuando alguien con acceso a viajes, negocios y ciertos privilegios intenta dar lecciones sobre sufrimiento y sacrificio, las redes no perdonan.
Uno de los temas que más volvió a salir a flote fue el polémico regalo de un automóvil eléctrico FAW Bestune NAT E5 para su esposa. La entrega del vehículo fue mostrada públicamente en redes sociales y sirvió además como promoción para MCV Comercial S.A., empresa vinculada a la venta de autos en Cuba, un mercado completamente fuera del alcance de la mayoría de la población.
La imagen del carro adornado con un enorme lazo rojo terminó convirtiéndose para muchos en un símbolo de desconexión total con la realidad cubana. Mientras millones sobreviven entre bicicletas, transporte destruido y apagones, ver a figuras cercanas al sistema exhibiendo vehículos modernos cayó como una bofetada.
La controversia aumentó todavía más después de una entrevista reciente en el programa Destino Tolk. Allí, Cuervo aseguró que no tenía planta eléctrica en su casa por solidaridad con sus vecinos, argumentando que no quería disfrutar de corriente mientras otros sufrían apagones. Incluso llegó a emocionarse hablando del tema.
Sin embargo, las redes reaccionaron con bastante incredulidad. Poco tiempo después comenzó a circular un video —que luego fue eliminado— donde supuestamente se veía parte de su rutina diaria y un estilo de vida bastante cómodo, algo que muchos consideraron incompatible con la imagen de “cubano sacrificado” que intentaba proyectar.
Para buena parte del exilio y también para muchos dentro de la isla, el asunto no es si Cuervo quiere o no una guerra. El punto es que mientras millones de cubanos viven atrapados en la miseria creada por el castrismo, ciertas figuras públicas logran viajar, hacer negocios, promocionar marcas y mantener comodidades sin cuestionar jamás al verdadero responsable del desastre nacional: un régimen que lleva más de seis décadas destruyendo el país.
Las críticas fueron demoledoras. En redes lo llamaron “doble cara”, “enchufado”, “oportunista” y hasta “vocero elegante del sistema”. Y aunque el actor no ha respondido directamente a toda la ola de ataques, la polémica sigue creciendo, dejando otra vez sobre la mesa un tema que en Cuba cada día genera más rabia: los privilegios de algunos mientras el pueblo se hunde.

