Cuba se cae a pedazos y Díaz-Canel saca tiempo para hablar de «inteligencia artificial» en la Universidad de La Habana

Miguel Díaz-Canel apareció este miércoles en la Universidad de La Habana intentando vender otra imagen de “modernidad” y futuro tecnológico, esta vez rodeado de profesores e investigadores vinculados a proyectos de Inteligencia Artificial. El problema es que el discurso oficial vuelve a chocar de frente con la realidad brutal que vive el país.

Según informó la Presidencia cubana en redes sociales, el gobernante sostuvo un encuentro con académicos de las facultades de Física, Matemática y Computación, además de especialistas de Comunicación Social y representantes de varios ministerios vinculados al sector tecnológico y educativo.

Durante la reunión se presentaron proyectos relacionados con Inteligencia Artificial, manejo de datos nacionales y estrategias para introducir estas tecnologías en el sistema educativo cubano “desde la enseñanza primaria hasta la universidad”. También se habló de crear una supuesta cultura tecnológica dentro de la sociedad cubana.

Pero mientras en los salones universitarios hablan de algoritmos, automatización y modelos de lenguaje, afuera la realidad es otra completamente distinta. Cuba sigue hundida en apagones interminables, escasez de combustible, universidades con equipos obsoletos y escuelas donde muchas veces faltan hasta libretas y lápices. En buen cubano: quieren hablar de IA en un país donde la gente todavía está resolviendo cómo cocinar sin corriente.

El propio régimen dejó escapar una pequeña dosis de autocrítica cuando admitió que la relación entre la academia y las empresas estatales “no siempre es exitosa”. Una frase elegante para esconder un problema mucho más profundo: la incapacidad estructural del sistema cubano para convertir investigaciones en resultados reales que beneficien a la población.

Aun así, el discurso oficial insiste en que las universidades ya colaboran con sectores como salud, energía, transporte e industria para “optimizar procesos” mediante Inteligencia Artificial. Sin embargo, el mismo comunicado terminó reconociendo algo evidente: Cuba está todavía muy lejos de alcanzar lo que necesita.

La visita forma parte de la obsesión reciente de Díaz-Canel con el tema tecnológico. En los últimos meses el mandatario ha multiplicado encuentros, convenios y proyectos vinculados a la IA, intentando vender la imagen de una Cuba innovadora mientras el país se cae literalmente a pedazos.

En abril pasado, por ejemplo, sostuvo reuniones con científicos que desarrollan proyectos médicos basados en IA, incluyendo CARDENT, una iniciativa destinada a predecir enfermedades cardiovasculares. Antes de eso, durante la Feria Internacional de La Habana de 2025, el régimen impulsó la creación del llamado Consorcio de Inteligencia Artificial de Cuba, integrado por entidades estatales como la Universidad de La Habana, la Universidad de las Ciencias Informáticas, ETECSA y BioCubaFarma.

También en 2025, La Habana firmó con Rusia un acuerdo para establecer un laboratorio conjunto de IA, reforzando la dependencia tecnológica y política del castrismo hacia Moscú. El convenio se concretó durante la Comisión Intergubernamental Cubano-Rusa, donde el régimen volvió a presentar la Inteligencia Artificial como una prioridad estratégica.

Entre los proyectos mencionados destaca CecilIA, un modelo de lenguaje desarrollado por la Facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana. Según explicaron, el sistema fue entrenado con contenidos cubanos que incluyen prensa oficialista, leyes, literatura y discursos políticos.

Y ahí está precisamente una de las mayores contradicciones del asunto. Mientras el mundo desarrolla IA para competir en innovación, productividad y libertad de información, el castrismo parece más interesado en construir herramientas adaptadas a su aparato ideológico y de control.

El contraste no puede ser más absurdo. Un país donde la conexión a internet sigue siendo limitada, donde los cortes eléctricos duran más de veinte horas en algunas provincias y donde miles de jóvenes emigran desesperados, ahora pretende venderse como potencia tecnológica.

La visita de Díaz-Canel terminó pareciendo otro acto propagandístico más: fotos, sonrisas y promesas futuristas para tratar de maquillar el desastre nacional. Porque mientras el régimen habla de Inteligencia Artificial, la mayoría de los cubanos sigue atrapada sobreviviendo entre apagones, inflación y desesperanza.

Y todo esto ocurre además en un contexto regional cada vez más tenso. A finales de abril, Estados Unidos anunció la creación del Comando de Guerra Autónoma de SOUTHCOM, una nueva estructura militar enfocada en sistemas autónomos y tecnologías avanzadas de combate apoyadas precisamente en Inteligencia Artificial.

El concepto de “guerra autónoma” hace referencia al uso de sistemas militares capaces de operar con altos niveles de independencia humana mediante sensores, automatización e IA avanzada. O sea, mientras el mundo entra en una nueva era tecnológica y militar, Cuba sigue intentando jugar a la modernidad con un sistema económico quebrado y una infraestructura propia del siglo pasado.