Régimen pide a las familias tener una mochila de emergencia con «pan, enlatados, cereales y medicamentos» en caso de una guerra con EE.UU.

La dictadura cubana volvió a dejar al descubierto el nivel de crisis y paranoia que atraviesa el país. Esta vez lo hizo distribuyendo en Granma —aunque con alcance nacional— una llamada “Guía Familiar para la Protección ante una Agresión Militar”, un documento donde el régimen explica a las familias cómo sobrevivir a bombardeos y ataques armados utilizando recursos que hoy, en la Cuba real, son prácticamente imposibles de conseguir.

Sí, así mismo. Mientras millones de cubanos no encuentran comida, medicamentos ni corriente eléctrica, el Estado ahora les pide tener listas mochilas de emergencia con enlatados, cereales, agua potable, linternas, radios y botiquines médicos. Una escena que parece salida de una película de guerra… pero ocurre en la Cuba de 2026.

La guía, elaborada por el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil bajo el lema “Proteger, resistir, sobrevivir y vencer”, salió a la luz casi por accidente. La primera secretaria del Partido Comunista en Granma, Yudelkis Ortiz, publicó información sobre el documento tras una reunión del Consejo de Defensa Provincial y luego borró rápidamente la publicación, dejando la sensación de que mostró algo que no debía hacerse público todavía.

El contenido del manual no pasó desapercibido. Entre las recomendaciones aparece preparar una mochila familiar con velas, fósforos, linterna, radio de energía alternativa, agua potable, artículos de aseo y alimentos que no necesiten cocción durante al menos tres días.

También sugieren almacenar medicamentos básicos como dipirona, paracetamol, aspirina, antihistamínicos, vendas, antisépticos, mascarillas y pomadas para quemaduras.

El problema es que la inmensa mayoría de esos productos simplemente no aparecen en las farmacias cubanas. Según datos recientes del Observatorio Cubano de Derechos Sociales, más del 70% de los medicamentos esenciales están desaparecidos del sistema estatal y apenas un pequeño porcentaje de la población logra encontrar lo que necesita.

Con la comida pasa exactamente igual. Mientras el régimen habla de almacenar pan, cereales y conservas para sobrevivir a bombardeos, la realidad diaria es que miles de familias apenas consiguen comer una vez al día. Encuestas recientes reflejan que uno de cada tres hogares cubanos pasa hambre y que buena parte de la población se acuesta sin cenar por falta de recursos.

En buen cubano: el gobierno está pidiendo preparar kits de supervivencia en un país donde sobrevivir ya es bastante difícil sin necesidad de guerra.

El documento también ofrece instrucciones sobre qué hacer durante un ataque aéreo. Recomienda buscar refugio en sótanos, túneles, zanjas profundas o cualquier estructura que pueda proteger de explosiones y ondas expansivas. Si no hay tiempo para escapar, la guía aconseja tirarse boca abajo, cubrirse la cabeza y mantener la boca abierta para reducir daños internos por la presión de las detonaciones.

Todo esto ocurre en medio de un clima político cada vez más tenso y militarizado dentro de la isla. La propia Yudelkis Ortiz justificó la iniciativa asegurando que “la mejor manera de evitar la guerra es preparándose”. Una frase que para muchos cubanos suena más a propaganda de miedo que a verdadera protección civil.

La distribución del documento forma parte de la estrategia del llamado “Año de Preparación para la Defensa”, impulsado oficialmente desde enero. Bajo esa campaña, los sábados se han convertido en jornadas permanentes de entrenamiento militar para civiles, incluyendo prácticas con fusiles AK-47, drones, minas antitanques y hasta ejercicios utilizando yuntas de bueyes para bloquear carreteras.

Sí, una mezcla surrealista entre tecnología militar moderna y escenas propias de otra época. Cuba en estado puro.

El detonante reciente de toda esta narrativa fue una declaración del presidente Donald Trump realizada el pasado 2 de mayo en Palm Beach, donde afirmó que Estados Unidos “tomaría Cuba casi de inmediato” porque “Cuba tiene problemas”.

La respuesta del régimen no demoró. Miguel Díaz-Canel acusó a Trump de elevar las amenazas militares a niveles “sin precedentes”, mientras Raúl Castro envió mensajes al Ejército Central y Oriental llamando a enfrentar cualquier agresión “con firmeza”, llegando incluso a hablar de estar “listos para la carga al machete”.

Y por si faltaba algo más surrealista en toda esta historia, apenas días antes de liderar la reunión sobre preparación militar, Yudelkis Ortiz participó en un cordón espiritista en Bayamo para “alejar amenazas externas” contra Cuba.

Así está hoy el país: entre manuales de guerra, apagones eternos, hambre, rezos espiritistas y discursos de resistencia. Mientras el pueblo intenta sobrevivir al desastre económico creado por el propio sistema, el régimen vuelve a apostar por el miedo, la militarización y la propaganda para mantener el control.