La crisis energética en Cuba volvió a recibir otro golpe fuerte esta semana después de que la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, quedara fuera del Sistema Eléctrico Nacional tras una nueva avería que dejó al país perdiendo de golpe 140 megawatts en plena ola de apagones interminables.
La planta logró completar el enfriamiento de su caldera durante la jornada, pero todavía permanece detenida mientras especialistas intentan determinar la magnitud real de los daños. Y como ya se ha vuelto costumbre en Cuba, las autoridades siguen hablando de “pruebas” y “diagnósticos” mientras millones de personas continúan pasando horas y horas sin corriente.
La propia termoeléctrica informó en Facebook que ahora comenzarán pruebas hidráulicas y neumáticas para revisar el estado interno de la caldera y detectar posibles grietas, perforaciones o salideros. Básicamente, intentan descubrir cuánto de la planta volvió a romperse esta vez.
Según el comunicado oficial, hacia las tres de la tarde ya debía existir un diagnóstico preliminar para iniciar las reparaciones. Pero entrada la noche seguía sin aparecer una nueva actualización oficial, aumentando todavía más las dudas y el malestar entre los cubanos.
En redes sociales, la reacción fue inmediata. Mucha gente se mostró completamente escéptica ante la posibilidad de una reparación rápida. Otros fueron más directos y resumieron el sentimiento general en una frase que ya parece convertirse en lema nacional: “Con Guiteras o sin Guiteras, los apagones no van a parar”.
Y no les falta razón.
La Antonio Guiteras acumula ya ocho salidas del sistema en apenas lo que va de 2026, convirtiéndose en el símbolo perfecto del desastre energético que atraviesa el país. Una instalación que el régimen vende constantemente como estratégica y vital para Cuba, pero que vive prácticamente remendada y funcionando al límite desde hace años.
Las autoridades aseguran ahora que brigadas especializadas trabajarán las 24 horas para acelerar las reparaciones y reincorporar la planta “en el menor tiempo posible”. El problema es que ese mismo discurso se repite cada vez que ocurre una avería… y los apagones siguen empeorando.
La nueva salida de la Guiteras provocó inmediatamente pronósticos alarmantes para el horario pico nocturno. El déficit eléctrico anunciado ronda los 1.720 MW, mientras la afectación prevista supera los 1.750 MW. Traducido al lenguaje cotidiano del cubano de a pie: otra noche más de calor, oscuridad y desesperación en buena parte de la isla.
La ironía de toda esta situación es brutal. Apenas días antes de esta avería, la termoeléctrica había recibido nuevamente la condición de “Vanguardia Nacional”, uno de esos reconocimientos propagandísticos que el régimen reparte mientras el país literalmente se apaga.
La Guiteras fue inaugurada en 1988 y durante décadas ha sido presentada como la joya del sistema termoeléctrico cubano. Su capacidad ronda entre 250 y 340 MW y representa una parte importante de la generación térmica nacional. Pero detrás del discurso oficial hay una realidad imposible de esconder: la planta lleva más de 36 años funcionando sin un mantenimiento capital serio.
Y ahí está el verdadero problema de fondo. El colapso eléctrico cubano no es producto de una avería aislada ni de “situaciones coyunturales”, como repite el régimen. Es el resultado acumulado de décadas de abandono, improvisación y falta de inversión real en infraestructura.
Mientras tanto, hospitales, hogares, negocios y escuelas siguen pagando las consecuencias. Porque en Cuba ya ni siquiera sorprende que una termoeléctrica falle. Lo que sorprende es cuando logra mantenerse funcionando algunos días seguidos.

