La dictadura cubana volvió a mover ficha en medio de la crisis financiera que ahoga al país. Esta vez, las Casas de Cambio Cadeca S.A anunciaron una promoción “especial” por el Día de las Madres: pagarán un 10% extra en pesos cubanos a quienes vendan divisas en efectivo entre el 4 y el 10 de mayo de 2026.
Sí, así mismo. El mismo sistema que durante años demonizó el dólar y persiguió el mercado informal, ahora anda desesperado tratando de captar cada billete verde que aparece en la calle. Porque la realidad, compay, es que el régimen necesita divisas urgentemente para mantenerse respirando.
La medida aplica únicamente en sucursales autorizadas y el dinero será depositado en tarjetas bancarias en CUP. Cadeca vende la operación como algo “rápido, seguro y sin complicaciones”, aunque muchos cubanos siguen desconfiando de un sistema bancario donde sacar efectivo se ha convertido en una misión imposible.
Este jueves 7 de mayo, el precio oficial de compra del dólar en Cadeca estaba fijado en 483 pesos cubanos. Con el famoso bono del 10%, el cliente recibiría unos 531.30 CUP por cada dólar vendido.
La cifra llama la atención porque acerca bastante la tasa oficial al mercado informal, donde el dólar ronda actualmente los 540 pesos. Sin la bonificación, venderle al Estado significaba perder más de 50 pesos por cada dólar. Ahora la diferencia se reduce a apenas unos nueve pesos, lo que demuestra hasta qué punto el gobierno está sintiendo presión por la falta de moneda fuerte.
Pero hay un detalle clave que muchos cubanos no pasan por alto: en la calle el dinero se recibe en efectivo, mientras Cadeca deposita los CUP en tarjeta magnética. Y en una Cuba donde los cajeros viven vacíos y las colas para sacar dinero parecen peregrinaciones eternas, eso pesa muchísimo.
Aun así, el régimen intenta vender la idea de que tener dinero electrónico “conviene”, porque algunas empresas estatales ofrecen pequeñas bonificaciones al pagar servicios mediante transferencias. Por ejemplo, Etecsa o la factura eléctrica suelen devolver alrededor de un 3%.
Detrás de toda esta campaña hay una realidad inocultable: el peso cubano sigue desplomándose mientras la inflación devora el salario de la gente. La dictadura necesita dólares desesperadamente y está tratando de sacarlos del mercado informal para meterlos otra vez dentro del circuito bancario estatal.
La jugada llega además en un momento donde las quejas por falta de efectivo se multiplican en toda la Isla. En varias provincias, retirar dinero del banco ya parece un lujo reservado para unos pocos afortunados.
Por eso muchos cubanos siguen apostando por el mercado negro, aunque implique riesgos como recibir billetes falsos. Allí al menos tienen algo que hoy vale más que cualquier discurso oficial: liquidez inmediata.

