El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, soltó este viernes una declaración que ha vuelto a poner al régimen cubano en el centro de la polémica internacional. Desde Roma, donde realiza una visita diplomática, Rubio aseguró que Washington ha puesto sobre la mesa 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para Cuba, pero que la dictadura de La Habana se ha negado a permitir que esa asistencia llegue al pueblo.
Según explicó el funcionario estadounidense, la administración norteamericana intentó canalizar esos recursos sin pasar por las manos del aparato estatal cubano, precisamente para evitar el control político y la manipulación que históricamente el régimen ha ejercido sobre cualquier tipo de ayuda.
“Le hemos ofrecido al régimen 100 millones de dólares en ayuda humanitaria y hasta ahora no han querido aceptarla para ayudar al pueblo cubano”, afirmó Rubio en declaraciones divulgadas por el periodista Eric Daugherty.
El jefe de la diplomacia estadounidense no se guardó nada y volvió a cargar duramente contra el sistema político de la isla, al que describió como un “régimen incompetente” que ha llevado al país al desastre económico y social. Y la verdad, compadre, cada apagón, cada farmacia vacía y cada cubano haciendo colas eternas parece darle más gasolina a ese argumento.
Rubio explicó además que Washington ya logró entregar parte de la ayuda mediante la Iglesia Católica y organizaciones religiosas. En concreto, unos seis millones de dólares fueron distribuidos a través de Cáritas, evitando así que el dinero terminara bajo el control del Estado cubano.
“Estamos ofreciendo mucho más, pero es el régimen el que está bloqueando todo”, insistió. “Ellos son los que se están atravesando en el camino”.
Las declaraciones llegan justo después de que el viceministro de Relaciones Exteriores del régimen, Carlos Fernández de Cossío, intentara minimizar públicamente la ayuda enviada por Estados Unidos. Según el funcionario cubano, de los tres millones inicialmente anunciados solo se habrían concretado 2.5 millones.
Pero el trasfondo del asunto parece ir mucho más allá del dinero. La tensión política entre Washington y La Habana sigue subiendo de temperatura mientras el pueblo cubano continúa atrapado entre la miseria, la represión y la falta de libertades.
Las palabras de Rubio también se producen apenas un día después de su encuentro en el Vaticano con Pope Leo XIV, donde Cuba habría ocupado un lugar importante en la conversación. El tema central fue precisamente la ampliación de la ayuda humanitaria canalizada mediante la Iglesia Católica, una vía que Estados Unidos considera más confiable que las estructuras controladas por el castrismo.
Todo esto ocurre meses después del devastador paso del huracán Melissa, que golpeó el oriente cubano el 29 de octubre de 2025 con categoría tres, dejando comunidades enteras destruidas y agravando todavía más la crisis humanitaria en la isla.
Desde entonces, Estados Unidos ha enviado alrededor de nueve millones de dólares en asistencia humanitaria para provincias orientales, beneficiando a miles de familias afectadas. Sin embargo, la nueva cifra revelada por Rubio representa un salto gigantesco y marca la oferta de ayuda más alta anunciada públicamente hacia Cuba en los últimos años.
Mientras tanto, la respuesta oficial del régimen ha sido la misma de siempre: propaganda, ataques y victimismo político. Fernández de Cossío llegó a calificar la ayuda como un “sucio negocio político”, mientras diplomáticos cubanos en Europa hablaron incluso de “limosnas”.
Y por si fuera poco, esta misma semana la maquinaria propagandística del régimen intentó ridiculizar los envíos humanitarios describiéndolos como simples “bolsitas”, acusando además a Washington de querer provocar hambre y desesperación en la isla.
El Ministerio de Relaciones Exteriores cubano fue todavía más lejos y aseguró que Estados Unidos busca generar un “estallido social” en Cuba, una narrativa que el castrismo lleva años utilizando cada vez que aumenta la presión internacional o crece el descontento popular dentro del país.
En paralelo, Rubio también anunció nuevas sanciones contra Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el poderoso conglomerado empresarial controlado por los militares cubanos y considerado una de las principales fuentes económicas del régimen.
Aun así, Washington insiste en mantener abierta la puerta para futuras negociaciones humanitarias. Rubio cerró sus declaraciones asegurando que Estados Unidos sí quiere ayudar al pueblo cubano, aunque el principal obstáculo siga siendo, según él, el propio gobierno de La Habana.

