Rusia asegura que seguirá enviando petróleo al régimen cubano… pero el segundo barco sigue sin llegar y la crisis energética toca fondo

El embajador ruso en La Habana, Víktor Koronelli, dejó claro este viernes que Moscú seguirá enviando petróleo a Cuba, en medio de una crisis energética que tiene al país prácticamente de rodillas y a millones de cubanos sobreviviendo entre apagones interminables y una economía cada vez más destruida.

Durante una entrevista en la televisión estatal cubana, el diplomático presumió que el tanquero ruso Anatoly Kolodkin fue prácticamente el único barco que logró llevar crudo a la isla en los últimos meses. El buque arribó el pasado 1 de abril cargado con unas 100 mil toneladas de petróleo, equivalentes a cerca de 730 mil barriles.

Koronelli presentó la operación como una especie de hazaña geopolítica y aseguró que el barco logró “romper el cerco energético” impuesto por Estados Unidos. Básicamente, Moscú quiere vender la imagen de que sigue siendo el gran salvador del castrismo mientras Cuba continúa apagándose poco a poco.

El funcionario ruso afirmó además que su país mantendrá el apoyo al régimen cubano, aunque lanzó un llamado bastante revelador a otros aliados internacionales para que también ayuden a sostener a La Habana. En otras palabras, hasta Rusia parece saber que sola no puede cargar indefinidamente con el desastre energético de la isla.

Como era de esperar, Koronelli repitió el discurso clásico de La Habana y calificó las sanciones estadounidenses como un “bloqueo criminal”, usando exactamente la misma narrativa que el régimen cubano lleva décadas explotando para justificar el colapso interno del país.

Sin embargo, detrás de las consignas políticas la realidad es mucho más dura, asere. El propio ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció semanas atrás en la Mesa Redonda que el petróleo enviado por Rusia apenas alcanzaría para cubrir las necesidades de Cuba hasta finales de abril. O sea, el alivio duró un suspiro.

La crisis energética explotó todavía más desde enero de 2026, especialmente tras la captura de Nicolás Maduro, que paralizó los envíos venezolanos hacia la isla. Venezuela enviaba entre 25 mil y 35 mil barriles diarios a Cuba, combustible vital para mantener vivo el sistema eléctrico cubano y la maquinaria del régimen.

Por si fuera poco, México también frenó sus suministros debido a las enormes deudas acumuladas por La Habana, que ya superaban los 1,500 millones de dólares. Y ahí fue cuando la situación terminó de ponerse color hormiga.

A finales de enero, Donald Trump firmó una nueva orden ejecutiva que impone aranceles secundarios a cualquier país que exporte petróleo hacia Cuba, aumentando aún más el miedo de posibles proveedores internacionales a terminar sancionados por Washington.

El propio Anatoly Kolodkin pertenece a Sovcomflot, una naviera estatal rusa sancionada por Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido desde 2024. Eso deja bastante claro el nivel de riesgo político y financiero que implica actualmente hacer negocios energéticos con el régimen cubano.

Pero el interés de Moscú en Cuba no se limita al petróleo. Koronelli también habló de nuevos acuerdos económicos vinculados a minería, agricultura, turismo e infraestructura aeroportuaria. Incluso mencionó proyectos relacionados con taxis en La Habana y la continuidad de Antillana de Acero, otro símbolo del deterioro industrial cubano que el régimen intenta mantener respirando artificialmente.

Mientras tanto, en la calle la situación sigue siendo un verdadero caos. Este jueves el Sistema Eléctrico Nacional apenas logró disponer de 1,370 MW frente a una demanda que rondó los 2,850 MW. Resultado: más de 1,495 MW afectados y apagones brutales en buena parte del país.

Hoy Cuba apenas produce unos 40 mil barriles diarios de petróleo, cuando necesita alrededor de 110 mil para cubrir la demanda nacional. Es decir, la isla depende completamente de las importaciones para sobrevivir energéticamente, y ni siquiera Rusia parece capaz de tapar semejante hueco.

De hecho, el propio canciller ruso Sergey Lavrov reconoció en abril que la ayuda petrolera de Moscú probablemente solo pueda mantenerse “un par de meses”. Una confesión que choca de frente con el optimismo que ahora intenta vender Koronelli en la televisión oficial cubana.