Administración Trump mantiene «todas las opciones» sobre la mesa para Cuba, pero descarta una acción militar inmediata

Mientras la tensión entre Washington y La Habana sigue subiendo de temperatura, funcionarios estadounidenses revelaron que la administración de Donald Trump puso sobre la mesa una oferta multimillonaria de ayuda humanitaria para Cuba, incluyendo acceso gratuito a internet satelital de Starlink durante dos años, apoyo agrícola y asistencia para infraestructura.

Sin embargo, según las fuentes citadas por Associated Press, dentro del gobierno estadounidense existe muy poco optimismo respecto a que el régimen cubano acepte una propuesta de ese tipo. Y la razón parece bastante evidente: abrir las puertas a internet libre y asistencia supervisada desde Washington sería un golpe directo al control político y mediático que el castrismo ha mantenido durante décadas.

Aun así, los funcionarios aseguraron que La Habana no ha rechazado completamente la oferta y que todavía existe margen para negociaciones.

La revelación llega en medio de una semana cargada de mensajes ambiguos, amenazas y presión creciente contra el régimen cubano.

Trump ha repetido varias veces en los últimos días que “Cuba es la próxima”, después de las recientes operaciones militares estadounidenses contra Irán. Según trascendió, durante una cena privada en West Palm Beach aseguró incluso que Estados Unidos “tomará Cuba casi inmediatamente” una vez concluyan esas operaciones en Medio Oriente.

Y aunque el mandatario no ha confirmado directamente una intervención militar, tampoco ha querido cerrar esa puerta.

Cuando periodistas le preguntaron esta semana sobre una posible acción armada, respondió con una frase que disparó todavía más las especulaciones: “Depende de tu definición de acción militar”.

Una declaración calculadamente ambigua que mantiene nervioso al régimen cubano y al mismo tiempo alimenta la presión psicológica desde Washington.

Mientras tanto, el secretario de Estado Marco Rubio continúa endureciendo el cerco económico contra el aparato militar de La Habana.

El jueves anunció nuevas sanciones bajo la Orden Ejecutiva 14404, firmada por Trump el pasado 1 de mayo, dirigidas específicamente contra GAESA y otras estructuras consideradas pilares financieros del castrismo.

Rubio describió a GAESA como “el corazón del sistema comunista cleptócrata de Cuba”, recordando que el conglomerado militar controla buena parte de la economía formal de la isla, desde hoteles y remesas hasta bancos y comercio exterior.

Y dejó claro que esto apenas empieza.

“Se pueden esperar más designaciones en los próximos días y semanas”, advirtió el político cubanoamericano.

El impacto de las medidas fue inmediato. La minera canadiense Sherritt International anunció la suspensión total de sus operaciones en Cuba y comenzó la evacuación de trabajadores extranjeros, alegando que las nuevas sanciones hacían prácticamente imposible continuar operando en la isla.

La salida de Sherritt representa otro golpe demoledor para un país que ya atraviesa una crisis energética brutal. Según estimaciones citadas por funcionarios estadounidenses, la empresa aportaba entre un 10 y un 15 por ciento de la capacidad de generación eléctrica cubana.

O sea, más apagones para un país donde millones de personas ya sobreviven entre cortes eléctricos de hasta 25 horas diarias.

Washington también fijó el 5 de junio como fecha límite para que compañías extranjeras rompan vínculos con GAESA o enfrenten sanciones secundarias.

Desde enero de 2026, la administración Trump acumula ya más de 240 sanciones contra el régimen cubano y además ha interceptado varios tanqueros vinculados al suministro energético hacia la isla, reduciendo drásticamente las importaciones de combustible.

En paralelo, el Departamento de Estado comenzó a trasladar personal hacia instalaciones del Comando Sur en Doral, Florida, mientras el Pentágono revisa discretamente planes de contingencia relacionados con Cuba.

Aunque el portaaviones USS Abraham Lincoln sigue desplegado en Medio Oriente, Trump llegó incluso a amenazar públicamente con posicionarlo cerca de costas cubanas.

Del lado cubano, Miguel Díaz-Canel respondió apelando nuevamente al viejo discurso militarista de la “Guerra de Todo el Pueblo”.

Durante un encuentro con delegados internacionales aseguró que cada cubano tendría “un fusil y una misión” en caso de agresión extranjera y afirmó que nadie encontrará rendición en Cuba.

Pero mientras el régimen habla de resistencia heroica, la realidad interna sigue siendo devastadora: apagones eternos, escasez, hospitales colapsados y una economía prácticamente paralizada.

Y quizás por eso la frase más demoledora de toda esta semana terminó viniendo precisamente de Rubio, quien resumió así su visión sobre la cúpula cubana: “Lo único peor que un comunista es un comunista incompetente. No saben cómo arreglarlo”.