Muere un cubano en plena calle de La Habana esperando una ambulancia que nunca llegó a tiempo

La tragedia volvió a golpear este sábado las calles de La Habana y dejó otra imagen devastadora del colapso que vive Cuba. Un hombre murió en plena vía pública, en la intersección de las calles F y 11, en El Vedado, después de esperar durante demasiado tiempo una ambulancia que, según testigos, llegó cuando ya era demasiado tarde.

El hecho fue denunciado en Facebook por la periodista independiente Avana de la Torre, quien compartió un video grabado por personas presentes en el lugar. Las imágenes muestran el cuerpo tendido sobre la acera mientras vecinos y curiosos observaban impotentes una escena que parece sacada de un país en guerra, no de la supuesta “potencia médica” que el régimen lleva décadas vendiendo al mundo.

Según relataron testigos, el hombre cayó repentinamente en plena calle y quienes estaban cerca comenzaron a llamar desesperadamente al servicio de emergencias. Pero la ayuda nunca apareció a tiempo. La ambulancia demoró “muchísimo”, contaron varios presentes. Cuando finalmente llegó, el hombre ya había fallecido.

Lo más indignante vino después. Los paramédicos simplemente cubrieron el cadáver con una sábana y se marcharon sin llevárselo. El cuerpo permaneció tirado en la acera durante horas, frente a la mirada de decenas de personas, hasta que la ambulancia regresó más tarde para recogerlo.

Uno de los testigos resumió la escena con una frase demoledora: “Hace exactamente dos horas y cuarenta minutos que el señor falleció y todavía está ahí. La ambulancia ni se ha bajado nadie. Todo sigue igual”.

Mientras tanto, como ya es costumbre en Cuba, las autoridades guardaron silencio absoluto. No hubo explicación oficial, no hubo disculpas, no hubo información sobre la identidad del fallecido. Nada. El régimen volvió a hacer lo que mejor sabe hacer cuando ocurre una tragedia incómoda: mirar para otro lado.

Avana de la Torre fue directa al describir lo ocurrido. “Esta es la Cuba comunista”, escribió. “La gente completamente desprotegida, las ambulancias no llegan, los hospitales están destruidos y la dictadura sigue viviendo de la propaganda, las marchas obligadas y los discursos vacíos”.

Y la realidad le da la razón. Mientras Díaz-Canel y la maquinaria oficial hablan de resistencia y victorias imaginarias, los cubanos siguen muriendo esperando atención médica básica.

El caso de El Vedado no es aislado. En abril de este mismo año, Alexis Rosales Aldama murió en Santiago de Cuba después de esperar más de cuatro horas una ambulancia. Su esposa denunció que desde el sistema de urgencias le respondieron fríamente que “una ambulancia no salvaba vidas”. En enero, también en Santiago, el expolicía Yordanis Beltrán Beltrán falleció tras más de dos horas de espera.

La crisis sanitaria cubana ya ni siquiera puede ocultarse. El propio ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda, reconoció ante la prensa internacional que el sistema está “al borde del colapso”. Ambulancias sin combustible, hospitales destruidos, falta de medicamentos y apagones eternos forman parte del desastre cotidiano.

Las cifras oficiales son demoledoras. El sistema de ambulancias apenas logró cubrir el 39,6 % de las emergencias médicas. Además, solo el 30 % de los medicamentos básicos está disponible y más de 96 mil cirugías siguen pendientes en todo el país.

Como parche desesperado, el gobierno incorporó apenas 25 ambulancias eléctricas para más de 11 millones de habitantes. Una medida que muchos cubanos calificaron como otro espectáculo propagandístico incapaz de resolver el desastre real.