Varios senadores republicanos ponen freno a Trump ante especulaciones sobre una posible intervención militar en Cuba

Varios senadores republicanos comenzaron a marcar distancia de una posible intervención militar en Cuba, en medio del aumento de las tensiones entre Washington y el régimen cubano y de las crecientes especulaciones sobre los verdaderos planes de Donald Trump hacia la isla.

De acuerdo con reportes publicados por The Hill, varios líderes republicanos dejaron claro que Estados Unidos ya tiene demasiados frentes abiertos con la crisis de Irán y otros conflictos internacionales, por lo que abrir una nueva operación militar contra La Habana sería un riesgo innecesario.

El senador James Lankford fue directo al grano al afirmar que no respaldaría una acción militar contra Cuba. Mientras tanto, el líder republicano John Thune aseguró que preferiría ver un cambio político en la isla de forma “orgánica”, utilizando sanciones económicas y presión diplomática en lugar de tropas.

Las declaraciones reflejan una grieta dentro del propio Partido Republicano. Aunque muchos sectores conservadores mantienen una línea dura contra el castrismo, no todos parecen dispuestos a apoyar otro escenario bélico mientras Estados Unidos sigue lidiando con tensiones en Medio Oriente y otras zonas calientes.

Trump, por su parte, intentó bajar un poco la temperatura sin dejar de meter presión sobre el régimen cubano. Antes de viajar a China, el mandatario escribió en Truth Social que ningún republicano le había hablado seriamente sobre una acción militar contra Cuba, aunque volvió a describir a la isla como “un país fracasado” que, según él, “solo va hacia abajo”.

El presidente estadounidense también insinuó posibles conversaciones con La Habana al afirmar que “Cuba está pidiendo ayuda”. Sin embargo, el tono de la administración sigue siendo extremadamente agresivo hacia el régimen de Miguel Díaz-Canel.

Mientras algunos republicanos intentan evitar un escenario militar, otras figuras importantes del gobierno estadounidense continúan endureciendo el discurso contra el castrismo.

Durante una fuerte audiencia en el Congreso, el secretario de Defensa Pete Hegseth respaldó públicamente varias acusaciones lanzadas por el congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart contra el régimen cubano.

Díaz-Balart recordó que La Habana sigue dando refugio a fugitivos buscados por la justicia estadounidense y mantiene vínculos con gobiernos rivales de Washington como Russia y China. También mencionó el regreso de operaciones de inteligencia rusa en Lourdes y el uso de puertos cubanos por embarcaciones militares rusas.

Cuando el congresista preguntó directamente si el régimen cubano representa una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, Hegseth respondió sin rodeos: “Sí, lo creo.”

El jefe del Pentágono reconoció además preocupación por la creciente presencia rusa y china cerca de territorio estadounidense y recordó que agentes cubanos han participado durante años en operaciones de apoyo al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

Sobre la histórica base de Lourdes, Hegseth admitió que Washington lleva tiempo observando con preocupación cualquier actividad de potencias rivales tan cerca de las costas estadounidenses.

Las declaraciones llegan en un momento particularmente delicado para el régimen cubano. La economía de la isla continúa desplomándose entre apagones masivos, escasez de combustible, inflación y una crisis social cada vez más explosiva. Mientras tanto, la administración Trump sigue aumentando las sanciones y reforzando la vigilancia militar alrededor de Cuba.