La presidenta de Mexico, Claudia Sheinbaum, confirmó este lunes lo que muchos en Cuba temían desde hace meses: su gobierno no enviará más petróleo a la isla porque, según explicó, el régimen cubano ya está recibiendo combustible desde Rusia.
Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum aseguró que México continuará ofreciendo ayuda humanitaria a Cuba, pero dejó claro que el apoyo energético quedó fuera de la ecuación. Mientras un barco con asistencia partía hacia la isla, la mandataria explicó que su administración decidió concentrarse en otros recursos distintos al combustible.
La declaración prácticamente entierra las dudas sobre el futuro de los envíos petroleros mexicanos al régimen cubano, justo en medio de una de las peores crisis energéticas que ha vivido la isla en décadas.
A finales de enero de 2026, la estatal Pemex canceló inesperadamente el envío del buque Swift Galaxy hacia Cuba sin ofrecer explicaciones públicas. Aquella decisión ocurrió en pleno aumento de las tensiones con la administración de Donald Trump, quien amenazó con imponer fuertes aranceles a cualquier país que suministrara petróleo, directa o indirectamente, al régimen cubano.
En aquel momento, Sheinbaum intentó defender las exportaciones argumentando que eran acuerdos comerciales y humanitarios legítimos, insistiendo además en que Pemex actuaba bajo decisiones “soberanas”. Pero la realidad terminó imponiéndose: los cargamentos nunca se reanudaron.
Ni siquiera cuando Washington suspendió temporalmente algunas restricciones durante unas pocas semanas se produjo un nuevo envío hacia la isla. El silencio de Pemex dejó claro que el riesgo político y económico ya pesaba demasiado.
Y eso no es un detalle menor. Durante 2025, México llegó a cubrir cerca del 17% del combustible consumido por Cuba. Las exportaciones energéticas alcanzaron aproximadamente 560 millones de dólares anuales, con más de 17 mil barriles diarios enviados hacia la isla, el mayor volumen registrado en un cuarto de siglo.
Esas operaciones eran manejadas por Gasolinas del Bienestar S.A. de C.V., una filial creada específicamente para facilitar los suministros hacia Cuba y que terminó desapareciendo en mayo de 2026, otro movimiento que muchos interpretaron como una señal de retirada silenciosa.
Mientras tanto, el único salvavidas energético importante que recibió La Habana este año llegó desde Russia. A finales de marzo, el petrolero Anatoly Kolodkin descargó en Matanzas unas 100 mil toneladas métricas de crudo ruso donado como ayuda humanitaria.
Pero hasta esa ayuda parece tener fecha de vencimiento. El canciller ruso Sergey Lavrov admitió en abril que el suministro probablemente alcanzaría solo para un par de meses. Y ahora, en mayo, todo indica que ese petróleo se está agotando sin nuevos cargamentos confirmados.
La consecuencia ya se siente en las calles cubanas. La crisis eléctrica sigue fuera de control mientras el régimen intenta maquillar el desastre con discursos reciclados y promesas vacías.
Este lunes, Cuba enfrentaba una proyección de déficit energético de casi 2 mil megawatts durante el horario pico nocturno. La disponibilidad eléctrica apenas superaba los 1,200 MW frente a una demanda que rondaba los 3,200 MW.
En provincias como Granma y Holguín, los apagones han llegado hasta las 24 horas continuas, empujando a millones de cubanos a sobrevivir literalmente entre calor, oscuridad y escasez. El Sistema Eléctrico Nacional ya ha sufrido al menos siete colapsos totales en apenas año y medio, reflejo del abandono absoluto de una infraestructura destruida tras décadas de mala gestión estatal.
Aunque Sheinbaum reiteró la tradicional postura mexicana contra el embargo estadounidense y prometió mantener la ayuda humanitaria, evitó precisar qué tipo de productos transporta el barco enviado este lunes.

