Las imágenes que llegan desde Trinidad parecen sacadas de una película postapocalíptica, pero tristemente son la realidad de la Cuba actual. Un video grabado el pasado domingo, Día de las Madres, mostró las calles de una de las ciudades turísticas más importantes de la Isla prácticamente vacías, sin turistas y casi sin cubanos caminando por sus adoquines históricos.
La grabación fue compartida por la usuaria de Facebook “Yamila Emprende Onli”, quien recorrió varias zonas del centro histórico y pasó incluso frente al conocido restaurante San José sin encontrar movimiento alguno.
“Esto da grima”, comentó la cubana mientras mostraba calles completamente desiertas. Según explicó, en años anteriores caminar por Trinidad en una fecha como esa era casi imposible por la cantidad de visitantes nacionales y extranjeros que llenaban la ciudad.
Y cuesta creerlo viendo las imágenes actuales. Durante décadas, Trinidad fue uno de los grandes símbolos del turismo cubano. Su arquitectura colonial, sus calles empedradas y su ambiente cultural la convirtieron en parada obligatoria para miles de viajeros de todo el mundo. Desde que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, la ciudad vivió prácticamente del turismo.
Casas particulares, taxis, artesanos, guías turísticos, restaurantes y pequeños negocios privados dependían directamente de ese flujo constante de visitantes. Hoy, gran parte de esa economía está prácticamente muerta.
El sacerdote José Conrado Rodríguez resumió la tragedia en declaraciones recientes al Miami Herald: “Era una economía completa basada en el turismo… ahora no tienen cómo vivir”. Y la frase no parece exagerada cuando se observan hoteles vacíos, restaurantes sin clientes y trabajadores buscando cualquier manera de sobrevivir.
Pero el problema ya no es solamente la ausencia de turistas extranjeros. También desaparecieron los propios cubanos de las calles. Entre la emigración masiva, la crisis económica y los apagones interminables, salir a socializar se convirtió en un lujo que muchísima gente simplemente no puede permitirse.
Con el combustible disparado a precios absurdos y cortes eléctricos de hasta 20 horas diarias en muchas provincias, miles de familias prefieren encerrarse en sus casas antes que gastar el poco dinero que les queda.
La escena de Trinidad no es un caso aislado. En los últimos meses se han viralizado videos similares desde Havana, Cárdenas y otros municipios del país donde las calles lucen apagadas, silenciosas y sin vida.
Las cifras oficiales tampoco ayudan al discurso triunfalista del régimen. Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas revelan que Cuba apenas recibió 1,8 millones de turistas en 2025, una de las peores cifras registradas en más de dos décadas, excluyendo los años de pandemia. Para ponerlo en perspectiva, en 2018 la Isla llegó a recibir 4,7 millones de visitantes.
Mientras tanto, el éxodo sigue vaciando el país. Más de 1,4 millones de cubanos han abandonado la Isla desde 2021, dejando ciudades enteras con menos población, menos consumo y menos vida social.
El derrumbe económico ya golpea directamente a la infraestructura turística. El cierre del hotel Las Dunas en Trinidad durante 2026 fue otra señal clara de que el modelo turístico cubano se está hundiendo junto con el resto del país.
La youtuber Ana de Cuba lo describió hace algunos meses con una frase que resume perfectamente el ambiente actual de la ciudad: “Trinidad parece detenida en el tiempo… pero con menos vida social que en el siglo XVIII”.

