Marco Rubio insiste en que la única forma de arreglar la economía en Cuba es sacando a quienes están en el poder

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, volvió a lanzar durísimas críticas contra la cúpula gobernante cubana y dejó claro que, desde su perspectiva, la economía de la Isla no tiene arreglo mientras el mismo grupo continúe aferrado al poder.

Las declaraciones fueron difundidas este jueves por el Departamento de Estado tras una entrevista concedida a Sean Hannity en Fox News, grabada a bordo del Air Force One durante un viaje oficial.

Rubio fue directo y sin rodeos. Según explicó, el verdadero problema de Cuba no es solamente económico, sino político y estructural. “No se puede cambiar la trayectoria económica de Cuba mientras las personas que hoy mandan sigan en el poder”, afirmó, dejando entrever que el sistema actual ya demostró durante décadas ser incapaz de sacar al país del colapso.

El secretario de Estado incluso admitió que quisiera equivocarse, pero aseguró que no ve señales reales de cambio dentro de la estructura del régimen. Y la verdad es que, viendo el nivel de crisis que vive la Isla, cada vez son más los que piensan parecido.

Durante la entrevista, Rubio describió un panorama devastador dentro de Cuba. Aseguró que gran parte de la riqueza nacional está controlada por una estructura militar que concentra enormes recursos mientras el pueblo sobrevive entre apagones, hambre y escasez.

La referencia apuntó directamente a GAESA, el gigantesco conglomerado empresarial manejado por las Fuerzas Armadas cubanas y considerado por muchos analistas como el verdadero centro de poder económico del régimen.

Rubio aseguró que mientras los cubanos “comen basura de las calles”, esa estructura militar controla miles de millones de dólares. Un señalamiento que golpea directamente la narrativa oficial del gobierno, que durante años ha intentado vender una imagen de igualdad mientras la élite ligada al poder vive completamente desconectada de la realidad del cubano de a pie.

Las tensiones aumentaron todavía más después de que Washington anunciara recientemente sanciones contra GAESA, su presidenta ejecutiva Ania Guillermina Lastres Morera y la empresa Moa Nickel S.A.. Desde la administración estadounidense calificaron al conglomerado como “el corazón del sistema comunista cleptócrata de Cuba”.

Además, las empresas extranjeras vinculadas a GAESA recibieron plazo hasta junio para cortar relaciones comerciales o exponerse a sanciones secundarias impulsadas por la administración de Donald Trump.

Desde principios de 2026, Washington ha endurecido significativamente la presión económica sobre La Habana. Según datos mencionados durante la entrevista, ya se acumulan más de 240 sanciones contra el régimen y varias operaciones para interceptar tanqueros que abastecían de combustible a la Isla, provocando una reducción brutal en las importaciones energéticas cubanas.

Y los números económicos tampoco ayudan al régimen. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe proyecta una caída del PIB cubano del 6,5 % este año, mientras otros análisis internacionales advierten que el desplome podría ser todavía peor.

El economista Pedro Monreal incluso alertó que Cuba podría acercarse a cifras similares a las del peor momento del Período Especial en los años 90, una comparación que para muchísimos cubanos revive recuerdos de hambre, apagones extremos y desesperación social.

En medio de este escenario, Estados Unidos también ofreció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria directa para el pueblo cubano, con distribución a través de la Iglesia Católica y organizaciones independientes, evitando intermediación estatal.

Sin embargo, altos funcionarios del régimen reaccionaron inicialmente atacando la propuesta. Bruno Rodríguez Parrilla la llamó “fábula”, mientras Carlos Fernández de Cossío la calificó de “sucio negocio político”.

Ante esas declaraciones, el Departamento de Estado respondió con fuerza y dejó claro que la decisión final recae sobre el régimen: aceptar la ayuda o asumir ante el pueblo cubano la responsabilidad de bloquear asistencia humanitaria en medio de la peor crisis vivida en décadas.

Todo esto ocurre además en un contexto geopolítico delicado, mientras Rubio viajaba hacia China para reuniones con Xi Jinping, dejando claro que la situación cubana ya forma parte de un tablero internacional mucho más amplio donde las tensiones políticas, económicas y estratégicas siguen creciendo.