Justicia contra el castrismo: EE.UU. prepara histórica acusación criminal contra Raúl Castro por el derribo de avionetas de Hermanos al Rescate

El régimen cubano vuelve a quedar en el centro de una tormenta internacional. Esta vez, el nombre que sacude los titulares es el de Raúl Castro, quien podría enfrentar una acusación penal en Estados Unidos por uno de los episodios más oscuros y polémicos de la historia reciente de Cuba: el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.

Según revelaron fuentes oficiales citadas por CBS News, el Departamento de Justicia estadounidense ya estaría moviendo piezas para presentar cargos criminales contra el exmandatario cubano de 94 años, quien en aquel momento dirigía las Fuerzas Armadas del régimen.

La posible acusación tendría como eje central el ataque ocurrido el 24 de febrero de 1996, cuando cazas MiG-29 de la aviación cubana derribaron dos avionetas civiles Cessna desarmadas sobre aguas internacionales. Aquel hecho provocó la muerte de cuatro personas y generó una condena internacional que todavía hoy sigue marcando la historia entre Washington y La Habana.

Las víctimas fueron Armando Alejandre Jr., Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales, todos ciudadanos o residentes permanentes de Estados Unidos. Sus cuerpos jamás fueron recuperados.

La Organización de Estados Americanos concluyó posteriormente que las avionetas fueron derribadas fuera del espacio aéreo cubano, específicamente a nueve y diez millas náuticas del límite territorial de la isla. Una acción considerada una violación directa del derecho internacional.

En aquel entonces, Fidel Castro seguía al frente del país, mientras Raúl controlaba el aparato militar. Años después, el propio Fidel admitió durante una entrevista con el periodista Dan Rather que las Fuerzas Armadas actuaban bajo “órdenes generales” para detener aeronaves que consideraran una amenaza.

Pero la historia no terminó ahí.

Documentos desclasificados por el FBI revelaron posteriormente la existencia de una operación conocida como “Operación Venecia”, diseñada días antes del ataque específicamente para derribar las avionetas de Hermanos al Rescate. Los pilotos señalados como ejecutores directos fueron los hermanos gemelos Lorenzo Alberto Pérez Pérez y Francisco Pérez Pérez, ambos oficiales de la Fuerza Aérea cubana acusados en Estados Unidos, aunque nunca extraditados por La Habana.

Hasta ahora, el único condenado por este caso ha sido Gerardo Hernández, integrante de la red de espionaje cubana en Estados Unidos. Hernández recibió cadena perpetua por conspiración para cometer asesinato tras comprobarse que suministró información sobre los vuelos de Hermanos al Rescate a los servicios de inteligencia del régimen. Más tarde fue liberado durante el intercambio diplomático de prisioneros entre Washington y La Habana en diciembre de 2014.

La posible acusación contra Raúl Castro llega en medio de una nueva etapa de presión política de la administración de Donald Trump contra el régimen cubano. Desde hace meses, fiscales federales del sur de Florida impulsan iniciativas destinadas a perseguir judicialmente a figuras vinculadas al aparato del Partido Comunista cubano.

El tema volvió a calentarse esta semana luego de que el director de la CIA, John Ratcliffe, viajara a La Habana y sostuviera un encuentro con Raulito Rodríguez Castro. Según trascendió, el mensaje enviado por Washington fue claro: Estados Unidos estaría dispuesto a dialogar sobre asuntos económicos y de seguridad, pero únicamente si Cuba realiza cambios profundos y estructurales.

Un funcionario de inteligencia citado en los reportes fue todavía más contundente al afirmar que Cuba “no puede continuar funcionando como refugio para adversarios de Estados Unidos en el hemisferio”.

Mientras tanto, en Florida crece la presión política para llevar el caso hasta las últimas consecuencias. En marzo, la Fiscalía estatal reabrió la investigación criminal sobre el derribo de las avionetas, y figuras republicanas como Rick Scott pidieron formalmente al Departamento de Justicia que procese a Raúl Castro ante tribunales estadounidenses.

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, reaccionó con entusiasmo tras conocerse la noticia y soltó una frase que rápidamente explotó en redes sociales: “¡Que ruede, ya era hora!”

Aunque Raúl Castro abandonó formalmente el liderazgo del Partido Comunista en 2021, sigue siendo visto como una de las figuras más influyentes dentro del poder cubano. Nunca ha pisado territorio estadounidense y, además, no existe tratado de extradición entre Cuba y Estados Unidos.

Eso hace que una eventual acusación tenga más peso político y simbólico que práctico. Pero para muchos dentro del exilio cubano, el simple hecho de que Washington vuelva a poner sobre la mesa la posibilidad de procesar judicialmente a uno de los máximos líderes del castrismo representa algo que durante décadas parecía imposible: ver al régimen obligado, aunque sea por primera vez, a responder ante la justicia internacional por uno de los episodios más oscuros de su historia.