La CIA sorprendió este jueves al publicar en su cuenta oficial de X varias imágenes de la reunión sostenida en La Habana entre el director de la agencia, John Ratcliffe, y altos funcionarios del aparato de seguridad cubano.
El gesto llamó la atención de inmediato porque no es común que una agencia de inteligencia estadounidense exponga públicamente detalles visuales de encuentros de este nivel. Mucho menos cuando se trata de conversaciones directas con el régimen cubano.
Las fotografías muestran una sala de conferencias cuidadosamente preparada, con una gran mesa ovalada, micrófonos, flores rojas y blancas y varios participantes usando equipos de traducción simultánea. En algunas imágenes, ciertos rostros aparecen deliberadamente difuminados, lo que dejó claro que no todos los presentes podían ser identificados públicamente.
Otra de las fotos difundidas muestra a miembros de la delegación en exteriores, rodeados de edificios típicos habaneros y vehículos todoterreno blancos de alta gama. Todo con un ambiente extremadamente calculado y simbólico.
El régimen confirmó la visita mediante un comunicado oficial del Partido Comunista de Cuba, asegurando que el encuentro fue solicitado por Washington y autorizado por la llamada “Dirección de la Revolución”. Del lado cubano, la reunión estuvo encabezada por el ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas.
Pero uno de los nombres que más ruido provocó fue el de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido dentro de Cuba como “El Cangrejo”. El nieto de Raúl Castro, teniente coronel del MININT y jefe de la Dirección General de Seguridad Personal, apareció como una figura clave dentro del encuentro.
Su presencia vuelve a confirmar el peso que conserva la familia Castro dentro de las estructuras de poder del régimen, incluso después del supuesto “retiro” político anunciado años atrás. Además, varias fuentes aseguran que también participó en una reunión secreta realizada el pasado 10 de abril entre funcionarios estadounidenses y representantes del aparato cubano.
El vuelo utilizado por la delegación estadounidense fue identificado como SAM554, una designación reservada para misiones gubernamentales especiales de alto nivel en Estados Unidos. La aeronave partió desde la Base Conjunta Andrews y posteriormente fue captada por cámaras de Reuters abandonando Cuba este viernes.
Sin embargo, uno de los puntos que más llamó la atención del comunicado oficial cubano fue la insistencia del régimen en negar la existencia de instalaciones militares o centros de inteligencia extranjeros dentro de la isla.
Según el texto difundido por La Habana, Cuba “no alberga ni permite organizaciones terroristas o extremistas” y tampoco existen bases extranjeras operando en territorio nacional.
Pero esa versión choca directamente con investigaciones y reportes internacionales que llevan años señalando la creciente presencia china en Cuba.
El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales identificó al menos 12 instalaciones vinculadas a inteligencia de señales china en territorio cubano. Entre los puntos señalados aparecen Bejucal, El Wajay, Calabazar y El Salao, este último ubicado a apenas 70 millas de la Base Naval de Guantánamo.
La propia administración estadounidense había reconocido públicamente desde 2023 que estas instalaciones llevaban años operativas.
A eso se suma la creciente presencia rusa en la isla. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó recientemente ante el Congreso que buques militares rusos, incluyendo el submarino Kazán, han utilizado puertos cubanos de manera reiterada.
Mientras tanto, Marco Rubio volvió a endurecer el discurso contra La Habana a finales de abril, acusando directamente al régimen de facilitar operaciones de inteligencia china tan cerca del territorio estadounidense.
“No vamos a permitir que aparatos militares o de inteligencia extranjeros operen con total impunidad a solo 90 millas de nuestras costas”, advirtió Rubio.
La visita de Ratcliffe marca ya el segundo contacto de alto nivel entre Washington y La Habana en menos de seis semanas. El encuentro anterior ocurrió el 10 de abril, cuando una delegación del Departamento de Estado aterrizó en Cuba por primera vez desde 2016 para discutir temas delicados como presos políticos, acceso a internet mediante Starlink y la presencia de actores extranjeros dentro de la isla.
Y aunque ambos gobiernos intentan manejar el asunto con cautela, la gran pregunta sigue flotando en el aire: ¿realmente cree Washington la versión del régimen sobre la ausencia de instalaciones chinas y extranjeras en Cuba?

