¡Prometen respaldo material y político! Rusia sale en defensa del régimen cubano tras reunión secreta entre la CIA y el MININT en La Habana

Apenas habían pasado unas horas desde la explosiva reunión en La Habana entre el jefe de la CIA y altos mandos del MININT cubano, cuando desde Moscú llegó otro movimiento que encendió las alarmas geopolíticas alrededor de la isla.

La Cancillería rusa confirmó este viernes un encuentro entre el ministro de Exteriores de Russia, Serguéi Lavrov, y el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla durante la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de los BRICS celebrada en Nueva Delhi.

Y el mensaje de Moscú fue clarito, socio: Rusia no piensa soltar al régimen cubano en medio de la tormenta que atraviesa la isla.

Según el comunicado oficial, ambas delegaciones reafirmaron su alianza política y coincidieron en rechazar las sanciones estadounidenses contra Cuba, justo en un momento donde la presión de Washington parece intensificarse cada día más.

Pero hubo una frase que llamó especialmente la atención.

Rusia aseguró estar dispuesta a ofrecerle a La Habana “el respaldo político, diplomático y material correspondiente” frente a la crisis actual y la creciente tensión internacional alrededor del régimen.

En otras palabras, Moscú dejó claro que sigue apostando por sostener a uno de sus últimos aliados estratégicos en el Caribe, incluso mientras Cuba atraviesa apagones récord, protestas populares y un colapso económico que ya muchos comparan con los peores años del Período Especial.

El anuncio llega además en un momento extremadamente delicado para el régimen de Miguel Díaz-Canel.

La isla enfrenta una crisis energética brutal agravada tras agotarse el petróleo donado previamente por Rusia, situación que ha dejado a millones de cubanos soportando cortes eléctricos interminables, escasez de combustible y creciente desesperación social.

Mientras tanto, las calles comienzan a calentarse.

En los últimos días se han reportado protestas, barricadas y cacerolazos en varios municipios de La Habana, impulsados por apagones de hasta 22 horas diarias y un deterioro económico que ya resulta imposible de ocultar incluso para la propaganda oficial.

En medio de ese escenario explosivo, Moscú también volvió a respaldar públicamente la exigencia histórica del régimen cubano: poner fin al embargo estadounidense y sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo.

Pero lo curioso de toda esta jugada es el timing político.

Porque la reunión entre Lavrov y Bruno Rodríguez ocurre justo después de la visita a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe, quien sostuvo conversaciones con figuras claves del aparato de seguridad cubano, incluyendo al ministro del Interior y a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro.

Ese encuentro ya había disparado especulaciones sobre posibles negociaciones discretas entre Washington y La Habana en medio del colapso interno cubano.

Y mientras Rusia sale ahora públicamente a cerrar filas con el régimen, Estados Unidos mantiene sobre la mesa otra pieza importante: una oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria destinada al pueblo cubano.

Una propuesta que inicialmente fue ridiculizada por la dictadura como una “fábula”, pero que días después terminó siendo matizada por el propio Bruno Rodríguez, quien afirmó que Cuba estaba dispuesta a “escuchar” los detalles de la oferta.

Todo esto deja una imagen cada vez más clara: Cuba vuelve a convertirse en un tablero geopolítico donde Washington y Moscú mueven piezas mientras el pueblo sigue atrapado entre apagones, hambre y crisis.