La crisis energética en Cuba sigue convirtiéndose en un desastre sin fondo y este viernes volvió a quedar claro que el sistema eléctrico del régimen está literalmente sostenido con alambres. La Unidad 1 de la termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, conocida como Felton, salió nuevamente de servicio apenas horas después de haber sido sincronizada al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Sí, como lo oye. Apenas había comenzado a respirar un poquito el sistema y ya volvió el apagón técnico.
La última información oficial indicaba que la unidad había logrado sincronizar a unos 80 MW, mientras los operadores intentaban incrementar gradualmente la carga para estabilizar parámetros generales del SEN. Pero la alegría duró menos que un café en apagón.
Según trascendió, la planta salió nuevamente de línea debido a un alto nivel en un calentador de baja presión, otra avería que confirma el estado crítico y casi terminal de las termoeléctricas cubanas.
La noticia cayó como un cubo de agua fría entre los cubanos, especialmente después de días marcados por apagones infernales de hasta 20 y 22 horas en varias provincias del país. Muchos habían visto la entrada de Felton como una posible tregua temporal dentro del colapso energético que atraviesa la isla.
Pero el régimen volvió a vender humo.
Mientras los medios oficiales hablan constantemente de “estabilización” y “recuperación gradual”, la realidad sigue golpeando durísimo a la población. Las plantas entran, salen, explotan o se averían una detrás de otra, dejando al descubierto décadas de abandono, corrupción y falta total de inversión en infraestructura.
Felton se ha convertido prácticamente en símbolo del desastre energético cubano. Cada sincronización termina pareciendo un milagro… y cada nueva rotura confirma que el sistema eléctrico nacional está funcionando al borde del colapso absoluto.
En redes sociales, muchos cubanos reaccionaron con sarcasmo y resignación. “Duró menos que una batería de lámpara china”, escribió un usuario. Otros directamente acusaron al régimen de maquillar cifras y anunciar supuestas recuperaciones solo para intentar bajar la tensión social en medio de las protestas por los apagones.
Y es que el contexto no puede ser peor para La Habana. En los últimos días, municipios enteros salieron a las calles cansados de los cortes eléctricos interminables, la falta de comida, el calor sofocante y la sensación de abandono total.

